miércoles, 19 de enero de 2011

Un Techo Para Mi País (UTPMP).



“Ver la satisfacción de las personas”

“Quiero pasar de las palabras a los hechos”

“Es injusto que estemos en nuestra casa sin hacer nada por estas personas”

“Por el azar del destino les tocó algo que a nosotros no”

Estas fueron algunas de las frases que se escucharon en la charla dada por los voluntarios de formación y voluntariado de la fundación sin ánimo de lucro “Un techo para mi país” el pasado jueves 13 de Enero de 2011. Fueron frases dichas por los asistentes al preguntárseles por la motivación para asistir a la charla y para querer ingresar a engrosar las filas de voluntarios de la fundación que se dedica a conseguir los recursos, materiales y construir casa de emergencia a familias que viven bajo un cambuche hecho de palos y plástico.

Se denominan viviendas de emergencia ya que el objetivo no es que se queden viviendo ahí por siempre, sino que mejoren sus condiciones de vida y con la ayuda de las otras áreas de la fundación, como la de habilitación social, continúen mejorando su calidad de vida y puedan acceder a una casa más grande y cómoda, dado que estas tienen tan solo 18 metros cuadrados. Son pequeñas pero seguras y brindan protección contra el frío, la lluvia y el sol. Según estudios realizados por la Universidad de Berkeley, la calidad de vida de las personas que reciben una de las casas construidas por UTPMP mejora en 300%. Otros estudios realizados por algunas ONGs muestran una importante disminución en la incidencia de enfermedades respiratorias en niños que pasan de dormir a la intemperie o bajo los plásticos y cartones del cambuche a vivir en una de las casas.

Lo mejor de todo es que no se les regala la casa, ellos deben pagar el 10% de la misma, que es alrededor de 300 mil pesos; lo cual hace que sientan la casa más suya y no como un regalo pasajero, hace que le metan el hombro (y todo el cuerpo) a la construcción, ayudando al lado de los voluntarios. Los resultados reafirman la frase insignia de UTPMP: “Latinoamérica no necesita caridad, necesita justicia”. Y creo que es cierto; hemos visto las campañas de los gobiernos para no dar limosna monetaria a los niños, para evitar que los papás los pongan a pedir plata en vez de estar estudiando y disfrutando su niñez. Es cierto, no debemos hacerlo. Ese dinero lo toman los adultos, suponemos que para cubrir los gastos de la familia, pero sabemos que también se gasta en cigarrillo, alcohol y, a veces, hasta droga; y no se cubren las necesidades básicas de los niños que permanecen horas bajo el sol o la lluvia pidiendo plata en las calles.

Si, en cambio, deben conseguir 300 mil pesos, que no es tan fácil para la mayoría de dichas familias, se evita generar la cultura de “somos pobres, debemos recibir regalado todo de los que tienen más”. Ahora, lo anterior puede darse; pero siempre será mejor enseñarles a pescar que darles los pescados; así, cuando la fundación terminé su trabajo y ellos deban seguir solos, pueden hacerlo. Así no les tocará esperar a que otra fundación o alguien más aparezca a regalarles algo que supla otra de sus necesidades.

Yo asistí a la charla pensando que encontraría “cinco gatos más”, pero estaba muy equivocado. Al llegar, la charla ya había comenzado, y el salón estaba tan lleno que el grupo que entró conmigo tuvo que ubicarse de pie, en la parte de atrás del salón sin poder escuchar muy bien lo que decían los voluntarios conferencistas. Al cabo de unos minutos, otro voluntario interrumpió la charla para invitar a los que quisieran a una nueva charla no programada que se abriría en el salón de al lado; a la cual asistí finalmente, ya que me había perdido la primera parte de la otra.

Además de los interesados asistentes a las charlas, había una importante cantidad de personas por toda la casa sede de la fundación, ubicada en el barrio Teusaquillo en la ciudad de Bogotá. Algunos charlaban, parecían tomando un descanso, pero la mayoría realizaban diferentes labores. Algunos se reunían para planear las diferentes intervenciones que hace la fundación en los barrios en los que vive gente en situación de pobreza o extrema pobreza.

Este último grupo se define por el tener que vivir con menos de un dólar al día. En Colombia existen 22 millones de personas (46,8%) en situación de pobreza; y 4,8 millones (10%) en extrema pobreza (los que viven con menos de 2 mil pesos al día). Se imaginan? Se imaginan ustedes, queridos lectores (como escriben los periodistas, columnistas y bloggeros famosos), tener que vivir con menos de 2000 pesos al día?. Difícil! Verdad? Algunos pensarán que más que difícil, es imposible. Si hacemos unas rápidas cuentas; al salir de la casa y tomar un bus son 1400 pesos, y si no gastamos más en todo el día sino eso y el bus de vuelta, ya son 2800 pesos al día; ya pasamos del dólar diario. Y a lo anterior falta sumarle el desayuno (así lo tomemos en casa), el almuerzo, el “algo” de los paisas, y la comida, mas los antojos callejeros, gas, gasolina, servicios, mantenimiento de la bicicleta, burro o cualquier otro medio de transporte que tengamos e infinidad de cosas más en las que gastamos a diario. Cómo hacen para vivir con menos de 2000 pesos al día???? Si ni siquiera entiendo cómo vive toda una familia de 3, 4 o más personas con el mínimo, que son casi 18 mil pesos al día; cubriendo alimentación, vestido, arriendo, transporte, entre otras cosas.

“Es injusto que estemos en nuestra casa sin hacer nada por estas personas”.

Es la frase que más me pone a pensar. Creo que es cierto. Es injusto, pero muchos de nosotros no tenemos responsabilidad en dicha injusticia. Podríamos decir que “la vida es injusta” o que lo fue con ellos. Algunos tienen en sus manos hacer algunos cambios para comenzar a modificar esa realidad desde las leyes, el gobierno, los presupuestos estatales, y desde el manejo de diferentes entidades que influyen directamente en la distribución del capital y en el manejo de recursos para, por ejemplo, educación, la cual al ser un derecho debería estar garantizada para toda la población, independiente de su clase social. Y otros más sí tienen responsabilidad directa al desviar los recursos destinados para estas poblaciones o al engañarlos “vendiéndoles” lotes que no son de su propiedad y de los cuales, luego, son expulsados.

Sin embargo, si creemos que sí es injusto, o si, simplemente queremos hacer algo por cambiar la situación (“Quiero pasar de las palabras a los hechos”) esta fundación es una buena oportunidad para hacerlo. Es una fundación que está en 19 países de Latinoamérica, con patrocinio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con miles de voluntarios (más de 7500 en Colombia) que han pasado por sus filas, y una gran oportunidad para la ayuda, para disminuir la injusticia, para la habilitación social; y sobretodo para dar de todo eso que tenemos como dinero, tiempo, conocimientos, capacidades, trabajo, etc.

No es sólo ir y construirles una casa, sino es que ellos la construyan con uno; y además es enseñarles sobre salud, sobre sus derechos, sobre procedimientos legales, sobre prevención sexual, y muchos otros temas de interés y utilidad para esa población que no ha tenido el mismo acceso a la educación y al conocimiento como nosotros. Además es capacitarlos en diferentes oficios que podrían hacer para “ganarse la vida”. También es ayudarles a generar ideas y proyectos para los cuales se les hacen pequeños préstamos (no regalos), que deben pagar en un lapso de tiempo determinado.

En conclusión, es darles unas herramientas para la vida, para que labren su futuro.

Es injusto? Debemos hacer algo? Podemos hacer algo? Qué puede hacer cada uno de nosotros?

A qué vinimos al mundo? Cuál es nuestra misión? Vinimos a vivir sin más ni más, sin mayor propósito? Será el propósito ayudar a tener un mundo mejor? Venimos a vivir como autómatas y que nuestro hijos repitan la historia?

Si se están preguntando qué tienen que ver estas preguntas con el tema del blog, debo decirles que no tengo ni idea; simplemente surgieron en mis dedos escritores mientras escribía el final del blog. En fin. Espero que pensemos al respecto.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Vivir o no vivir…


Hemos escuchado a lo largo de nuestra vida, que tal o cual persona se suicidó. En ocasiones son personas cercanas, medianamente cercanas, o desconocidos, seguramente de la farándula. Independiente del vínculo que exista, son eventos que siempre nos tocan de alguna manera, unas veces más profundamente que otras; a algunos más que a otros; dependiendo de nuestra forma de ser, de nuestra sensibilidad – supongo -, y de la cercanía con esa persona.

Mucho se ha dicho al respecto. Siempre se elucubra sobre el o los motivos que lo (a) llevaron a hacerlo, que una vida llena de dificultades, que el marido la dejó con no sé cuántos hijos, que los problemas económicos, que estaba sola en la vida, que se quebró, e infinidad de posibles motivos más; lo cierto es que no tenemos certeza sobre qué lleva a ciertas personas a terminar con sus vidas.

Los científicos han dicho que se trata de desordenes a nivel neurológico, – y seguramente tienen razón – en los que no hay una adecuada producción de ciertos neurotransmisores que son los encargados de lo que llamamos el instinto de supervivencia, son los encargados de nuestro estado emocional, y por lo tanto de mantenernos felices o, al menos, en un estado “neutro” en el que si no estamos absolutamente felices, tampoco estamos deprimidos, y también se encargan de hacer que evitemos las situaciones riesgosas, tanto externas como autoinfligidas.

Si existen fallas metabólicas que llevan a que nuestro cerebro tenga unos niveles inferiores a lo normal de dichas sustancias, los aspectos mencionados se verán afectados, y es ahí donde tenemos a las personas que sufren depresiones, a veces, incluso sin motivo aparente, son las personas que hablan de terminar sus vidas. También han dicho los expertos que siempre debemos poner atención ante las expresiones suicidas, que no se debe ignorar sus comentarios, que se debe alertar a la familia, hacerle un seguimiento y, finalmente, remitir al especialista.

Sin embargo, si tenemos en cuenta la historia de quienes llegan a cometer el acto suicida, y vemos que a pesar de los intentos de ayuda por parte de la familia, amigos y especialistas, lo llevan a cabo, podemos pensar que ante fallas fisiológicas, la ayuda psicológica, y por tanto externa, no tiene mayor efecto sobre la decisión de quitarse la vida.

Algunos suicidas dan todas las señales del mundo, otros algunas pocas, y otros no dan señal alguna. Dicen, también los expertos, que la decisión de quitarse la vida no se toma en el momento en que se lleva a cabo, sino que ya se ha tomado tiempo atrás y, simplemente, se espera el momento para hacerlo, tal vez ante algún detonante o en un momento de muy bajo nivel de serotonina, noradrenalina y dopamina, neurotransmisores encargados de mantener nuestro estado emocional en modo “feliz”.

Siendo esto así. Creo que no debemos matarnos la cabeza pensando qué pudo haberlo llevado a suicidarse. La respuesta sería muy sencilla; bajos niveles de los neurotransmisores mencionados anteriormente. Tampoco debemos culparnos por no haberlo notado antes, si es probable que no pudiéramos hacer nada. Y tampoco es lógico pensar que si hubiéramos hecho tal o cual cosa esta tragedia no habría ocurrido; seguramente sí habría ocurrido en algún momento.

Lo que pasa es que esto es una enfermedad que afecta el cerebro, y afecta funciones específicas de dicho órgano, y esas funciones se reflejan en el estado de ánimo, en algo que relacionamos con lo sicológico y no con lo físico. Pero es una enfermedad igual a cualquier otra, como el cáncer, la insuficiencia renal o hepática, los infartos, etc. Y nunca he oído a nadie culparse o mortificarse pensando si podría haber evitado su muerte si hubiera hecho algo. Las entendemos como enfermedades que se producen naturalmente o, bien, por nuestro estilo de vida; y sabemos que en algún momento esa persona morirá, así no queramos que suceda.

Suele oírse, tras un caso de suicidio la típica frase: “lo tenía todo para ser feliz”; pero y quién dijo que tener cosas hace a la gente feliz? Quién dijo que ser bonita, tener buen cuerpo, plata, estudios, viajes, familia, amigos, etc. hace a la gente feliz? Seguramente son aspectos que aportan a sentirse bien, pero que no necesariamente se asocian a una felicidad. Muchos conocemos gente que no tiene nada de eso, viven en la calle, rebuscan la comida entre la basura o pidiendo a los transeúntes y propietarios de restaurantes, visten la misma ropa por mucho tiempo y son felices; también encontramos niños en las fundaciones, a las cuales sus mismos familiares los han llevado por diferentes motivos y, al ser visitados cuentan sus vidas, cuentan como fueron abandonados, y cuentan con la alegría que hace brillar sus ojos como son de felices viviendo sin familia, con unos pocos amigos, lejos de su casa, con la poca comida y vestido que reciben de la donaciones. También conocemos gente que teniendo gran cantidad de cosas materiales y dinero, deciden regalarlo todo y dedicarse a la ayuda humanitaria, y claramente son más felices que los que montan una fachada de felicidad hecha de rumbas, trago, droga, amigos de parranda, lujos, etc. De manera que no hay relación alguna entre el “tenerlo todo” y realizar un acto, aparentemente opuesto al estilo de vida; y más cuando es un “tenerlo todo” salido de una sociedad capitalista y materialista.

Otra típica frase es “y no pensó en los que se quedan acá con el dolor de su muerte… cómo fue capaz”; pero es que eso tampoco se piensa ni se medita cuando el cerebro no funciona correctamente, ese tipo de pensamientos no existen. Cómo podrían existir si lo primero que se perdió fue el instinto de supervivencia, ese autocuidado que todos tenemos y por el que procuramos no golpearnos el dedo meñique del pie contra la pata de la cama (aunque pasa), por el que evitamos cualquier dolor físico innecesario y, muchas veces, evitamos hacer cosas que pudieran lesionarnos, como pasar por una determinada calle a una determinada hora.

Y una tercera frase, y que la tomo de uno de los reportajes escritos a causa del suicidio de Lina Marulanda (quien en últimas inspira este blog) es “Muchos no entienden cómo alguien que transmitía tanto amor por la vida pudo tomar esa decisión”. Volvemos a lo mismo; no hay relación entre transmitir amor y suicidarse. Yo también conocí a una niña de 17 años (según nuestras leyes somos niños hasta los 18 años) quien también expresaba amor, era bonita, buena estudiante, querida, con buenos amigos, con muchos logros ya alcanzados y otros a la vuelta de la esquina, perteneciente a una familia adinerada, con una gran inteligencia, excelente estudiante; y nada de lo anterior tuvo la más mínima influencia para que un día tomara la decisión, y la aplazara, para un mes más tarde, llevarla a cabo.

Yo estaba en deuda de escribir este blog. Ya había comenzado a escribirlo, aproximadamente 8 meses atrás, y quedó en veremos, supongo que entre las otras ocupaciones y que la musa de la inspiración no me acompañaba por esa época, se aplazó su desarrollo hasta hoy. Estaba en deuda con Sonita, quien espero que ahora pueda leerlo y entienda mejor lo que intenté explicarle cuando Lina Marulanda se suicidó, ante su desconcierto y la duda que le surge a muchos; “por qué?”.

Me imagino que siempre hay que dar la posibilidad de que esas personas reciban ayuda y puedan superar la dificultad por la que atraviesan y, tal vez, podamos evitar un suicidio; pero también debemos tener presente lo que explico acá. No es fácil aceptarlo así, pero es la realidad y, seguramente, lo seguirá siendo mientras la ciencia encuentra la forma de hacer que se produzcan los neurotransmisores faltantes o que se puedan reemplazar artificialmente, al estilo de la insulina.

Y como siempre, nuestra única y mejor opción es disfrutar de la gente en vida…

domingo, 19 de diciembre de 2010

OLA (INVERNAL) DE AYUDA HUMANITARIA


Manos desconocidas abren cajas de mercados previamente armados por almacenes Éxito, Carrefour y Alkosto, clasifican su contenido; en una canasta el azúcar, en otra la sal, en otra el arroz y así con los veinti-pico productos que contiene cada caja.

Al otro lado de la “barra” de clasificación, otras manos desconocidas de voluntarios de la Cruz Roja Colombiana, re-empacan los productos en caja de 23 - 24 Kg, cuyo contenido debe alcanzar para una familia de 5 personas, para una semana. No sé muy bien cómo eso alcanza para tanto, pero son los cálculos de la Cruz Roja.

Frente a una barra con rodillos sobre los cuales las cajas se deslizan fácilmente, se alinean los voluntarios que van empacando la misma cantidad de azúcar, sal, arroz, panela, aceite, enlatados, etc. en cada una de las cajas que se apilan sobre estivas, que luego son levantadas por montacargas y llevadas a los camiones de la Cruz Roja, para ser llevadas a los diferentes sitios en donde las inundaciones dejaron víctimas sin casa, sin cultivos, sin comida. Allí serán entregadas por otros voluntarios más.

Cuatro pequeñas manos también colaboran en la labor en las instalaciones de la Cruz Roja en Bogotá, en la Cr. 68 con Cll 67. Esas pequeñas manos pertenecen a un niño y a una niña de aproximadamente 8 y 10 años respectivamente, quienes junto con su mamá cargan cajas, las abren, sacan los productos y los clasifican. Trabajan tan duro como los adultos y descansan menos; tienen un ánimo y unas ganas de colaborar que ya muchos adultos perdieron o nunca tuvieron. Son los más juiciosos a la hora de clasificar los productos, apilándolos de manera que quede organizado, que no se mezclen y que no se caigan las inmensas torres de comida. Y no están todo el domingo frente al televisor…

Y sí son inmensas las torres de comida. Cuando íbamos terminando con la primera estiva de cajas, que debía tener alrededor de 60 cajas o más, escuchamos un sonido que se repetiría muchas veces durante la tarde, rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, pi pi pi pi pi pi pi; el inconfundible sonido del montacargas que trabajaba a la par de los voluntarios bajando toda la ayuda que llegaba en los camiones y camionetas de la Cruz Roja, y sacando las cajas listas para ser entregadas.

Pronto nos vimos atrapados por barricadas de cajas de alimento que nos rodeaban, dejando poco espacio para movernos en nuestra labor de clasificación. Otras manos más se sumaron a la labor, unos iban y venían; cambiábamos de labor a menudo, según lo que fuera más urgente; clasifique, organice, empaque, cargue, etc.

Un vaso con agua sirvió para refrescar el calor que sentíamos, y el segundo vaso con agua, unas horas más tarde estuvo acompañado de una de las frases célebres de la jornada, mientras descargábamos uno de los camiones; “así para qué gimnasio”. Inmediatamente la pregunta fue: Queda más por traer? La respuesta: Sí. Y la siguiente pregunta: Cuánto? Un viaje más? Y la respuesta: No, alcanza a haber como unos 4 viajes más.

4 VIAJES MÁS!!!! No vamos a acabar nunca. Y no acabamos ese día. Pero aún queda hasta el 31 de Diciembre para terminar de empacar, enviar y repartir las donaciones de miles o, seguramente, millones de Colombianos que decidieron utilizar una parte de la plata que tienen o que recibieron en esta época de fin de año para comprar uno o más mercados para tanta gente que no tiene ni la décima parte de lo que tenemos quienes podemos ir a regalar horas o días de ayuda voluntaria a cambio de dos vasos con agua, y de los que, mínimo, tenemos un computador para escribir y leer esto.

Si todos fuéramos así, y donáramos lo que sea; tiempo, ayuda, dinero, comida, ropa, cobijas, etc. seguro que todo sería mejor para todos.

Pero, cuántos siguen amasando sus fortunas y sólo le donan un carro cada vez más lujosos a su hijo? Cuántos compran mercados de millones de pesos para comer cosas que la mayoría nunca podrá siquiera probar? Cuántos pasan los domingos debajo de las cobijas tomando chocolate o cerveza para el guayabo mientras las donaciones comienzan a dañarse por falta de manos que agilicen su salida y entrega a quienes la necesitan? Cuántos siguen moviéndose por las congestionadas calles en carros último modelo de más de 100 millones de pesos, mientras miles de Colombianos caminan entre millones de litros de agua que se llevaron lo poco que tenían?

Gracias a Dios también existen muchas personas que, ponen su granito de arena, y compran, al menos un mercado, una cobija, un regalo; y algunos deciden ir ellos mismos a llevarlo y, de paso, a ver cómo es que se organiza todo.

No sabemos si nuestro modo de vida (el de todos) es el culpable del cambio climático y de que en un Diciembre, que suele ser soleado, aún llueva; pero lo que sí creo, es que si hemos sido bendecidos con una casa (independiente de cómo sea, y el estrato en el que se ubique), con alimento en nuestra mesa, con ropa en nuestro closet, con trabajo por el cual recibimos dinero; tal vez con un carro, una moto y probablemente, con otros lujos más, tenemos la responsabilidad moral con el mundo, con Dios, con nosotros de colaborar de la manera que mejor nos parezca y que nuestras posibilidades nos permitan con quienes no han tenido nuestra fortuna.

La mayoría decimos ser católicos, algunos pertenecen a otras religiones; pero sin importar lo anterior, todas las religiones promueven la caridad, la ayuda, la solidaridad. Rezar es importante, pedir por quienes pasan necesidades es importante, que la intención de las novenas que rezamos en esta época sea el bienestar de esas personas que sufren por el invierno está bien; pero no donamos, si no vamos y ayudamos, no sirve de mucho. Esas oraciones no han parado las lluvias, ni han hecho que el nivel del agua baje, ni que esas personas recuperen sus casas, animales, cosas, cultivos, familiares, etc. Esas oraciones han hecho que la gente les dé algo de lo que tienen en dinero, en donaciones, en ayuda.

Esas oraciones cómo han actuado en ti? Qué haces con tú dinero después de cubrir los gastos básicos tuyos y de tu familia más algunos gusticos personales? Qué haces con la ropa y cobijas arrumadas en el closet y que no se usan desde hace mucho? Qué haces con la comida después de quedar lleno o de que no te gusta? Botarla a la basura porque “eso no se lo comen ni los cerdos”? Qué haces los domingos? Y en vacaciones?

Cómo agradeces a Dios que no seas tú ni tu familia los que están con el agua hasta el cuello?

domingo, 22 de agosto de 2010

ORACIÓN DEL MAESTRO


Dame divino maestro, un amor sincero por mis alumnos

y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.

Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado,

Con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.

Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención,

Que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos

A los que enseño.

Que esté presto a comprender, lento a condenar,

Ávido de animar y de perdonar.

Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, que mi vida

y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.

Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida

y la pasión por aprender.

Dame la fuerza para admitir mis limitaciones,

El coraje para empezar cada día con esperanza,

Y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.

Acepto a cada alumno venido de tus manos.

Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo,

Aunque ellos mismos no se vean así.

Sé que tengo la oportunidad de dar a mucho jóvenes luz y esperanza,

Un sentido de misión y entrega.

Sé que tú confías en mi y que estás conmigo.

Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día.

Te pido que me bendigas a mi y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.

Que aprendamos de la sabiduría del pasado.

Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros.

Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo,

y de las vidas de aquellos que te conocen bien.

Este es el verdadero aprendizaje: conocer cómo debemos vivir nuestra vida.

Conocer cómo somos nosotros mismos,

Y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.

(Joe Mannath)

jueves, 29 de julio de 2010

“Get A Life”


Cada ocasión en la que escribo llega con su propia musa de la inspiración. Así, pues, esta no es la excepción. Y como es un blog, y finalmente, los blogs suelen ser de opinión personal; este tampoco es la excepción; sólo que, tal vez, éste sea un poco más contundente, en cuanto a la expresión de opiniones, que los demás.

Lo anterior se debe a lo molesto del tema, al menos, para mí, y seguramente, para muchas más personas.

A menudo conocemos, encontramos, y hablamos sobre las personas chismosas; aquellas que se caracterizan por INVENTAR chismes sobre los demás. Pero, como es lógico pensar, un chisme inventado, sería inútil, y hasta aburrido para su inventor, si no se divulga; así que una vez maquinado el chisme, seguramente, en cuestión de segundos; se dan a la tarea de contarlo a amigos, familiares, desconocidos, en facebook, y hasta se subirán a las busetas a hacer lo mismo.

Los chismosos NO son los que se enteran de la vida de los amigos para conocerlos, para estar pendientes, para aconsejar; tampoco son los que sabiendo sobre la vida de los demás guardan esta información para ellos o la discuten con otros amigos, sin divulgarla más allá del grupo familiar o de amigos. Chismosos son los que saben algo de alguien, pero se lo cuentan a los 4 vientos; o, peor aún, no saben nada, sino creen saberlo, por lo tanto, no es real sino un invento, y desde luego una mentira; o simplemente algo que ellos creen que es así pero ni siquiera les consta. En ocasiones puede ser como una leve sospecha o, muy seguramente, una maquinación más de su mente, que no tiene nada interesante en su propia vida de lo que ocuparse, y entonces, se dedica a ver cosas inexistentes o a inventar otras cuantas, y además para darle sentido a esto, divulgarlo.

El título de este blog “Get a Life” es un American Idiom que muestra que la persona a la cuál se le dice, tiene una gran cantidad de tiempo para hacer cosas triviales y sin sentido; como, en este caso, para inventar y divulgar chismes.

Pueden existir muchas razones para que los chismosos sean así y vivan haciendo esto. Podría ser que, dado que no tienen nada interesante en lo que pensar y de lo que hablar en sus vidas, no tengan más remedio que dedicarse a inventar cosas sobre los demás. Otra, que podría ser compatible con la anterior, sería que, ya que no tienen nada interesante que hacer, pues, no hay de otra, sino dedicarse a pensar en las personas con una vida más interesante, al menos, a su parecer. También podría ser que no les importa ni cinco el nombre y la honra de los demás; o, tal vez, hasta les interesa, por alguna enfermiza razón, dañar el buen nombre de otros.

En conclusión, creo que no existe nada bueno, y nada más detrás de estas actuaciones que una vida muy poco interesante para ellos mismo, que no tienen nada mejor en que entretenerse que meterse en la vida de los demás y andar contando, pensando, analizando lo que otros viven; y si esto no es suficiente, pues inventando y luego, divulgando mentiras, sospechas, inventos, maquinaciones de mentes en desuso, etc.

Siempre me ha parecido que una muy buena opción para estas mentes altamente imaginativas, que son capaces de crear cuentos de la nada y convencer a los demás; además de ver tramas de la vida donde no las hay; es dedicarse a ser escritores; seguramente, el género de la ficción se les da muy bien. Hasta sería posible que sus historias se volvieran famosas en la pantalla chica mexicana, en la colombiana, en la peruana; que llegaran a aparecer en las historias de Laura en América (que son puros chismes), o hasta a la pantalla grande de Hollywood bajo la dirección de Steven Spielberg.

Queda otra posibilidad aún. Si los chismes que divulgan resultan ser ciertos, y a los chismosos les consta, por qué, en vez de contárselos a media humanidad, mejor, no se los cuentan a la o las personas directamente implicadas; y así, cada uno puede decidir si divulga su vida el facebook, en El espacio, El tiempo o El espectador.

Creo que estas personas deberían tener claro que a nadie le interesa que anden contando todo lo que uno hace o deja de hacer a los demás; y mucho menos, que anden inventando cosas, no precisamente positivas sobre uno.

Tengo otras opciones para los chismosos, para que ocupen s tiempo en algo mejor. Una es ver una serie de televisión gringa, que se llama precisamente así; “Get a life”; y así se entretienen un poco y ven como el protagonista no tiene una vida interesante, y no hace más que meterse en las de los demás, y generar varios inconvenientes. Otra es unirse a alguno de los grupos que existen para conseguirse una vida. Lo más divertido de estos grupos es que también se llaman así; “Get a life”, y sn fáciles de encontrar en Internet. No es sino preguntarle a Google, que todo lo sabe, y ahí están. Son grupos que organizan gran variedad de actividades, de manera que las personas desocupadas puedan ocupar su tiempo y su mente en algo divertido; y así tienen algo interesante sobe sus propias vidas para contarle a los demás; en vez de estar de parásitos en las vidas de los demás.

Queda un último grupo de gente que, a su parecer, no llevan una vida muy interesante, y no suelen encontrar mucho de qué hablar sobre ellos mismos; pero son absolutamente respetuosos y no andan viviendo vidas ajenas, ni inventando, ni divulgando chismes sobre los demás. A éstos mil gracias por su comportamiento adecuado y correcto; a los otros, por favor consigan una vida. Si quieren hasta podríamos pensar en montar un “Get a life” colombiano; creo que además de algo interesante que hacer, daría una buena entrada económica.

…Get A Life… NOW!

lunes, 7 de junio de 2010

ARMANDO EL CUBO RUBIK


“Save The World - Solve The Puzzle”
cubemania.org

Hace muchos años, tal vez más de 25, tuve uno, o de pronto más de un cubo rubik en mis manos. Todos regalo de mis papás. Todos fueron movidos y sus piezas mezcladas formando 6 caras multicolores, sin solución alguna en mi cerebro ni en el de mis hermanos.
Decir “sin solución”, no es tan cierto. Sí existía, y consistía en despegar los stickers y volverlos a pegar formando 6 caras cada una con su propio color uniforme. Ni siquiera sabíamos que se podían sacar los dados que conforman el cubo y cambiarlos de posición.
Durante los años siguientes no volví a ver un cubo rubik diferente del que Cristopher Gardner, protagonista de la película “En busca de la felicidad” encarnado por Will Smith, arma en el taxi en sus múltiples viajes intentando encontrar la felicidad, o al menos algo de dinero para rehacer su vida.
Hace unos meses apareció en el Colegio Abraham Lincoln una demostración hecha por un niño de 13 años, quien armó el cubo en alrededor de un minuto y medio, obviamente, descrestando a todos los presentes. A partir de ese momento decidí aprender a armarlo; al igual, que lo hizo mucha gente, entre profesores y estudiantes.
Al día siguiente ya existía una considerable cantidad de cubos Rubik en el colegio; pronto se agotaron las existencias del cubo en Pepe Ganga, donde todos lo compramos; luego se agotaron las de Panamericana; y pronto apareció otra marca de cubo, llevada al colegio por “Genius”, entidad promotora de la agilidad mental de diversas maneras (cálculo mental, ábaco japonés, cubo Rubik, etc.); y pronto el colegio se vio inundado de cubos. El álbum del mundial fue llenado por profesores y estudiantes, pero pasó sin pena ni gloria, mientras el cubo causaba furor.
En los corredores, en las zonas verdes, en los salones (incluso en clase!) se escuchaba el típico “click” del giro de las caras del cubo. Por esa competitividad natural que tenemos los humanos, como herencia de nuestros ancestros, se comenzó a cronometrar el tiempo, y, cada vez, hacían un menor tiempo.
A los pocos días estábamos participando en el primer torneo de cubo Rubik, organizado por Genius. Logramos segundos y terceros puestos entre estudiantes con más tiempo de práctica y profesores más experimentados. Este evento aumentó aún más la fiebre del cubo. Incluso en los profesores que no les simpatizaba el cubo (creo que porque no tenían ni idea de cómo armarlo y les daba miedo intentar aprender) estaban de acuerdo, en que era preferible que armaran el cubo a que se idiotizaran en las diferentes aplicaciones del celular, el PSP, el iPod, el iPhone y demás tecnología que no siempre es buena.
Luego aparecieron cubos diferentes al típico 3x3x3; apareció el 2x2, el 4x4, el 5x5, el mirror, el cubo que no es cubo sino esfera, el cubo siamés, entre otros. Comenzaron a aparecer cubos 3x3x3 con mejor giro, más suaves, de movimiento rápido y buen corte de esquinas. Cada día aumentaba más la cantidad de gente adquiriendo y aprendiendo a armar el cubo; y luego, ganando destreza en su manejo.
Pronto aparecieron nuevos métodos para armarlo en menos pasos; lo cual implicaba nuevos movimientos y por tanto, más memorización de estos.
Datos empíricos, obtenidos sólo a través de la observación muestran que el curso 7A, en el que está la mayor cantidad de estudiantes que arman el cubo, que practican a diario y que aprenden nuevos métodos; además de aprender a armar diferentes tipos de cubos; es el que tiene mejor desempeño académico, al menos de los 3 séptimos; pero yo diría que de todo el bachillerato (de 5° a 11°).
De manera que sí debe haber beneficios para el aprendizaje.
El siguiente fragmento apoya lo anterior:
“New evidence reported recently in Scientific American:
• Thousands of new cells are generated in the adult brain every day, particularly in the hippo campus, a structure involved in learning and memory.
• Within a couple of weeks, most of those newborn neurons will die, unless the animal is challenged to learn something new. Learning—especially that involving a great deal of effort—can keep these new neurons alive.”
Nueva evidencia reportada recientemente en la revista Scientific American:
- Miles de nuevas células son generadas en el cerebro adulto cada día. Particularmente, en el hipocampo, una estructura involucrada en el aprendizaje y la memoria.
- En un par de semanas, la mayoría de estas recién nacidas neuronas morirán, a no ser que el animal sea enfrentado a aprender algo nuevo. El aprendizaje, especialmente, el que implica un gran esfuerzo, puede mantener estas neuronas vivas.
Este artículo apareció en la edición de marzo de 1981. No es posible conseguirla por ineternet, por lo que es necesario buscar la revista en alguna biblioteca para obtener el artículo. La portada es un cubo Rubik. Yo me pondré en la tarea de buscarla. Si la encuentro les cuento.
De hecho, estoy a punto de ofertar en e-Bay por ese ejemplar.
Volviendo al tema; esa misma revista ha publicado varios artículos más sobre el cubo. La bbcworld también ha listado algunos de los beneficios de esta actividad, como:
- mantener la mente sana en edad avanzada
- mantener la memoria a corto y largo plazo
- mejorar la coordinación ojo-mano
- aumentar la concentración
- evitar enfermedades mentales.
Cabe aclarar que la actividad que tuvo mayor efecto benéfico fue bailar.
Genius lista algunos otros beneficios:
- UBICACIÓN ESPACIAL (LATERALIDAD)
- COORDINACION MENTE-OJO-MANO
- INTERCONEXION HEMISFERIAL
- ATENCION Y CONCENTRACION
- PROCESOS SECUENCIALES
- TODAS LAS INTELIGENCIAS
- VELOCIDAD DE REACCION
- MEMORIA Y CREATIVIDAD
- ORDEN Y ORGANIZACIÓN
- INTUICION Y DEDUCCION
Y así es posible encontrar gran cantidad de beneficios listados y hallados en diferentes estudios científicos. De manera que puede escoger entre armar el cubo o bailar todos los días, aprendiendo nuevos pasos.
En este momento estamos preparándonos para el primer torneo interno de cubo; con miras a participar en el primer torneo oficial de cubo, a realizarse en agosto con jueces internacionales y con el reglamento oficial de la WCA (World Cube Asociation). Tras participar en esta competencia, todos quedaremos renqueados internacional y oficialmente.
Lástima que algunos ADULTOS que comenzaron su aprendizaje se quedaron por el camino. Ningún niño o joven se ha quedado atrás o ha renunciado. Todos han buscado y encontrado la manera de aprender a resolver el cubo. Por qué? Acaso los adultos ya tienen el cerebro fosilizado? Acaso les da miedo no poder? Así serán para otras cosas en la vida? Por qué prefieren excusarse en sus otras “ocupaciones” para decir que no tienen tiempo? Acaso no pasan horas frente al televisor perdiendo el tiempo? Acaso no pasan horas al lado de sus recién nacidos hijos, esperando a que se duerman? Y así ha de haber gran cantidad de momentos en los que podrían aprovechar para practicar.
Es irónico, y así se lo he hecho saber a algunos profesores que han dado un reporte de bajo rendimiento académico de algunos estudiantes; que hoy son los que están armando el cubo en menos de 2 minutos; a diferencia de esos mismos profesores que no han podido pasar del primer paso del método principiante, que es encontrar el centro blanco.
Como siempre también se valen otras actividades como los crucigramas, sudoku, soroban (ábaco japonés), rompecabezas, etc.; pero ninguno es tan divertido como el cubo. De hecho, yo creo que ninguno genera todas las habilidades que genera el cubo.

domingo, 6 de junio de 2010

SER CUMPLIDOS – SERES CUMPLIDOS


Conozco algunas personas, de hecho, algunas pocas personas, cumplidas. De esas que si dicen a las 4 p.m. a esa hora está sonando el timbre, o se las ve paradas en el sitio de encuentro, o están saliendo de su casa al llegar a recogerlas.

He podido disfrutar de su cumplimiento en muchas ocasiones, y a todas les agradezco el respeto mostrado por mi tiempo, y por ende, por el tiempo de los demás. Espero que nunca cambien eso, ya que para algunas personas, es muy aburridor, así lo disimulemos, que los demás no estén listos a tiempo, o no cumplan con la hora acordada.

Los del otro bando, el de los incumplidos; son a quienes no les importa el tiempo de los demás; ni los preparativos que hacen los demás para cumplir con la cita. Ellos, por alguna extraña razón se creen con el derecho de demorarse todo el tiempo necesario para estar listos, y los demás, simplemente, deben aguantarse, o no salir con ellos. Seguramente, sea una cuestión de super-ego.

Es un poco absurdo tener que decirles a esas personas que se debe salir a las 10 a.m., mientras sabemos que estaría perfecto salir a las 11 a.m. Pero si no hace así, fijo se llega tarde al evento que sea.

No entiendo por qué les es tan difícil programar su horario, su día, la hora de acostarse a dormir, la de levantarse, poner uno o varios despertadores, alarmas y recordatorios en toda la variedad de apararos electrónicos que inundan nuestra vida hoy; de manera que, sabiendo todo lo que se demoran en alistarse, puedan empezar a tiempo y cumplir, es decir, respetar el tiempo de los demás.

No entiendo por qué, simplemente, lo “solucionan” con un “sigue, siéntate, ponte cómodo, estás en tu casa, quieres algo de tomar mientras me termino de arreglar?”. Y eso cuando la cita es en la casa del incumplido, y no toca esperar parado en una calle, o sentando en un andén, o sentado en una banca de parque, de andén o de centro comercial. Una situación intermedia es cuando se pude esperar dentro del carro; que al menos es más cómodo que la calle o la banca, y suele tener música; pero sigue sin ser divertido.

Ser cumplidos, es decirle al otro lo importante que él es para nosotros; que lo apreciamos, y respetamos su tiempo, y que nos gustaría que hiciera lo mismo con nosotros. Ser cumplidos implica tener en mente, o en el cronograma de actividades ese encuentro; y eso implica ajustar el resto de cosas que hacemos a diario para lograr cumplir; más teniendo en cuenta, los trancones, las demoras del transporte público, la lluvia, las inundaciones, las obras en la vías, etc, etc, etc; y ser capaz de salir a tiempo y sortear los imprevistos para llegar a tiempo.

Existen casos en los que definitivamente no se puede llegar, o no se puede llegar a tiempo; pero si antes se podía avisar desde un teléfono público, o desde el de la casa, o desde uno prestado; o mediante un mensaje de beeper; con mayor razón, hoy se puede avisar desde, y al celular; para que el otro sepa, y aproveche el tiempo mejor que esperando sin hacer nada útil; o para que no salga aún al sitio de encuentro.

Es el colmo que el cumplido sea el que tenga que llamar al que no llega para averiguar qué pasó, y si va en camino, y si va a llegar en algún momento. Debería ser el que va tarde quien llame y avise.

Ser incumplido, no sólo es llegar tarde, o estar listo tarde; sino, como su nombre lo dice, no cumplir. No cumplir con las promesas, o con lo planeado. No cumplir con “te llamo en 10 minutos” (y el otro, espere y espere los 10 minutos más largos de la vida), o “llego en 5 minutos” (también eternos), o “te llamo el viernes al medio día, y cuadramos para encontrarnos por la tarde” (nunca se supo qué viernes, de qué año…), o “para mañana por la noche fijo, te llamo por la tarde y te confirmo la hora (…).

Si eso hace parte de ser incumplido, es lo mismo ya descrito; falta de respeto con el tiempo de los demás; pero si es una forma de aplazar los encuentros, entonces el problema es de falta de sinceridad, al no ser capaz de decir “la verdad no quiero salir contigo”; pero creo que este caso no aplica mucho, porque esas personas incumplidas por naturaleza suelen ser los bien conocidos amigos de toda la vida; que sabemos que no van a llegar, a pesar de haber dicho lo contrario, o van a llegar tarde, o, en el peor de los casos, ni van a llegar, ni van a contestar el teléfono cuando los cumplidos los llamen; y cuando se re-encuentren, estarán llenos de excusas para justificar su no-llegada, su no-contestada de teléfono; y finalmente, dirán “para la próxima, fijo cuente conmigo”. En esa próxima, adivinen qué! Tampoco aparecen, tampoco contestan; y luego, excusas en grandes cantidades: que la pila del celular, que el volumen, que el hijo, que la esposa, que la mamá, que el perro, que el gato, que el sueño, que… que… que…

Finalmente, esas personas incumplidas, ya no son invitadas más por los cumplidos, porque, aunque no lo crean, como si fuera poco el irrespeto al tiempo de los demás, generan inconvenientes en la vida, como que a todos se les hace tarde, como que todos quedan como incumplidos, como que se les atrasan el resto de actividades del día, como que ahora hay que correr más para alcanzar a hacer todo, como que hay que “ponerle” minutos al celular para llamar a ver qué paso, etc.

El cuento de que las mujeres son incumplidas por naturaleza, es una más de las tantas excusas de las mujeres incumplidas; y no es cierta. Conozco varias mujeres cumplidas; la mayoría de ellas se maquillan, se peinan, se alisan el pelo, o se lo encrespan, se depilan, se cambian de ropa 10 veces antes de salir y todo eso que hacen; y logran llegar a tiempo o estar listas a tiempo.

Las demás deberían tomar un cursito con las primeras, para aprender cómo se logra cumplir con todo eso; además de dejar la casa arreglada, y ser cumplidas.

Para los que dicen “si quieren salir conmigo, pues que me esperen”; estoy seguro, que muchos no están dispuestos a esperar, y menos sabiendo que así será el resto de la vida; pero también habrá quienes sí estén dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario.

Ojalá quienes esperan, después no sufran un regaño por no estar listos a tiempo, el único día que no lo lograron; porque, para completar, los incumplidos suelen ser los que más acosan cuando se trata de salir a tiempo a algún evento de su interés.

Relojes venden por doquier, despertadores, agendas electrónicas, Palms, Ipods, Iphones, Celulares, tableros, etc. Las empresas de taxis tienen servicio de despertador; y hay miles de formas más de recordar los compromisos. La otra parte es comenzar a trabajar en calcular bien el tiempo que se necesita para estar listo y desplazarse hasta el sitio de encuentro. La práctica hace al maestro.