miércoles, 18 de noviembre de 2009

NIKE 10 K – 2009. Iluminando la ciudad.


24-10-09.

2:30 p.m. Restaurante “Cami”, El Campín, Bogotá: Un almuerzo completo con sopa, seco y jugo sería lo que comería antes de la carrera. Sólo tomé media sopa para no tomar mucha, la bandeja tampoco la comí completa, dejé algunas papas.

4:45 p.m. Casa de mis papás, El Campín, Bogotá: Tras digerir el almuerzo y adelantar cosas de trabajo, revisar mail, facebook, pasar el antivirus al portátil y esas cosas; cambié mi ropa por las medias, tenis, y pantaloneta para trotar, además de la camiseta oficial de la carrera Nike 10K 2009.

5:15 p.m. Partí con mi papá, a pie, rumbo al parque Simón Bolívar. Atravesamos invictos – no sabemos muy bien como – la zona aledaña al estadio El Campín, atestada de hinchas (barras bravas) de millonarios, que obviamente vestían de azul, y nosotros de rojo, como si fuéramos del santafecito. Salimos a salvo al otro lado, tan solo para darnos cuenta que debíamos regresar parte del camino para poder cruzar el puente peatonal, ese ancho enfrente del estadio, para poder cruzar la Cr. 30.
Tras media hora de caminata, finalmente llegamos al parque y a punto de entrar, cerraron la puerta, igual a como me pasa con los almacenes del 7 de Agosto cuando en la tarde-noche estoy buscando alguna cosa para el carro y comienzan a bajar las persianas por donde voy pasando, haciéndome saber que llegué tarde.
Bueno, nosotros sí íbamos tarde, sabíamos que llegaríamos justo a tiempo para la partida.

5:55 p.m. Parque Simón Bolívar, Bogotá. Finalmente llegamos a la salida de la carrera. Ya toda la gente estaba allí, agolpada contra las vallas de salida, esperando los últimos minutos para partir. Nos metimos en la multitud, lo que pudimos; y quedaron unas pocas personas detrás nuestro. Se supone que había 10.000 personas; así que debíamos estar entre los últimos 1.000.

Finalmente, se acercaban las 6 p.m, la gente aplaudía (costumbre muy colombiana), nos ajustábamos las linternas frontales (porque van en la frente!) que nos había dado energizer como patrocinador del evento; ya que se supone que el dinero recogido es para apoyar diferentes causas sociales, una diferente para cada país, cada año. Esta carrera se corre al tiempo en varios países del mundo.

Un helicóptero sobrevolaba la multitud de corredores, iluminándolos con su gran faro y filmando para la posteridad. Se dio la largada. La multitud comenzó a moverse, llegamos a las barricadas de salida, cruzamos por los estrechos pasos y estábamos más dispersos en la zona antes de la línea de salida, en donde están los tapetes que mediante el chip que cada uno llevaba en uno de los tenis, registra la hora de salida.

El carril izquierdo, como se supone que debe ser, era el más rápido; pronto algunos avanzábamos sobre el andén ante la multitud que avanzaba a un ritmo menor que el de otros. Las linternas frontales iluminaban la vía, y miles de espectadores apostados a los costados de las vallas que delimitaban el recorrido, otros desde las ventanas de sus casas y apartamentos, y otros desde el interior de sus carros, en los que habían quedado atrapados en un monumental trancón debido a los cierres de varias vías desde la mañana por el clásico RCN de ciclismo y por la carrera Nike 10K, 2009 ahora en la tarde.

Los espectadores animaban permanentemente a los corredores, a familiares, amigos y desconocidos que se habían puesto los tenis y la emblemática camiseta roja con letras amarillas – que parecía del chapulín colorado, como nos gritaron cuando un tiempo atrás cruzábamos el Campín por entre la multitud de albi-azules hinchas de millonarios-.

Los músculos se iban calentando y la velocidad tendía a aumentar, pero aún avanzábamos en una multitud que tardaba en dispersarse, una multitud que se mantuvo hasta que llegué al puente de la calle 80 con Cr. 68. Allí había dejado atrás a suficientes corredores como para tener más espacio para avanzar sin tener que utilizar los andenes o el separador. Aquí ya estaba oscuro, eran cerca de las 6:20 p.m. y habíamos avanzado alrededor de 3 Km. Aprovechando el despeje, apreté el paso, sabiendo que la Av. Suba estaba cerca y a unos metros de allí, encontraría el segundo tapete rojo, el que registra el tiempo a mitad de recorrido, los 5 Km.

Pronto escuché el grito de los organizadores: “pisen el tapete, pisen el tapete, …”. Allí estaba, eran 5 Km, ya íbamos por la mitad. Pronto subíamos el puente de la cll 100 sobre la autopista; y allí el grito fue: “miren hacía atrás, miren hacía atrás, no se pierdan el espectáculo”. Giramos la cabeza y los ojos se encontraron con un espectáculo que ninguno había visto nunca, un río, o una calle de luz blanca en movimiento; miles de corredores con sus linternas frontales encendidas y avanzando hacía la meta. Unos segundos de correr mirando hacía atrás y disfrutar la belleza de espectáculo, y luego, volver a la concentración en la carrera, con la mirada hacía adelante, hacía la meta.

El recorrido continuaba por la cll 100 hasta la Av 19, donde tomamos al norte, hasta la cll 106, de allí hacía el oriente hasta la Cr. 15 y la recta final hasta Carulla de la cll 85. Un tramo final excelente, con los corredores aún más dispersos, un clima perfecto, con una brisa suave hacía las 6:40 p.m., un recorrido bien delimitado con algunos puntos de hidratación bien distribuidos y el “round point” de la cll 100 con Cr. 15 justo donde debía estar, avisándo que era el momento de apretar el paso un poco más, hasta la aparición de la cll 94, señal de que faltaba 1 Km y se podían emplear las últimas reservas de energía para el remate, así que otra apretada del paso, y una tarima con luces, sonido y cámaras en la cll 90 animaba a los corredores, pidiendo que levantaran los brazos al pasar frete a las cámaras.

Finalmente, el inicio de las vallas que delimitan la entrada a la meta, y aquí el pique final, para rematar con un mejor tiempo que en la carrera anterior, para acabar las reservas de energía, para aumentar la adrenalina y, por tanto la euforia y la satisfacción de cruzar una meta más. Pisar el último tapete, bajo el arco de la meta, caminar, recuperarse, recibir agua, fruta, la medalla, tomar el celular y llamar a quienes nos recibirían, esperarían o recogerían.

Ya con una manzana, una bolsita de agua (sólo el agua) en el estómago y una medalla colgando del cuello; salí de la zona de recuperación y me ubiqué por fuera de las vallas, justo al lado de la meta a ver llegar a los demás corredores; algunos que no había visto durante el recorrido, otros que sí, gente joven, adultos, mayores, ancianos, con prótesis en las piernas, soldados, invidentes, hombres, mujeres y hasta mujeres embarazadas cruzando la meta.
A los largo de los recorridos de 10 o 21 Km se encuentra todo tipo de corredores como los que mencioné antes; pero hay unos que recuerdo más. Hay, en particular, 2 corredores que he visto en varias de las carreras. Uno de ellos es un invidente, que corre unido mediante una correa y un tubo de pvc a su lazarillo humano. Hacen muy buen equipo, trotan sincronizados y hacen un buen tiempo. El segundo es un señor delgado, con el pelo blanco, que siempre lleva en la espalda un cartel que dice “Modelo clásico, 1938”; así que hagan cuentas de cuantos años tiene y logra mantener un buen ritmo y siempre lo he visto cruzar la meta.

25-10-09

Al día siguiente, después de comer, un baño y un buen descanso; de regreso al trabajo, en donde me entero que dos corredores de la carrera de ayer murieron mientras corrían. Busco la noticia en Internet, y sí, dos contadores, de 47 y 60 años, fallecieron de infarto. Uno de ellos, apenas comenzando la carrera, según leí, en el kilómetro 3; y el otro un poco más adelante, hacía la mitad de la carrera. Según dicen los medios, no hubo una pronta atención por parte de los servicios de emergencia, y hasta parece que hubo negligencia por parte de la tripulación de una ambulancia que pasó por allí. Pero lo que yo pueda escribir al respecto es pura especulación; el caso es que murieron por infarto.

Es difícil para uno como corredor y más aún para las familias pensar que alguien salió a correr, a trotar, a hacer deporte y no sólo terminó en el hospital, sino muerto. Pero, es probable que el infarto fuera a darles en ese mismo momento en cualquier otro lugar, o tal vez, al día siguiente cuando salieran a hacer deporte, o tal vez fue una consecuencia del esfuerzo físico del momento. Falta de entrenamiento? Según dijeron los familiares de uno de ellos, era una persona disciplinada en el deporte, que entrenaba a menudo y ya había participado en otras carreras. Hasta a los grandes atletas les ha dado infarto en las competencias, y no sólo en atletismo; en muchas otras disciplinas deportivas también. Difícil dar un veredicto al respecto.

Preferiríamos todos, algunos, o unos pocos morir participando en una de las carreras que nos mueven a inscribirnos y a entrenar, que nos apasionan; o preferiríamos hacerlo en la comodidad de nuestra cama, como tal vez es la muerte soñada por los que se atreven a pensar en eso. Nunca sabremos el momento de morir, ni la forma ni el lugar. Tal vez, varios sí preferiríamos morir en una carrera de estas, o en una de aventura, o sobre una bicicleta, o en una trocha, o en una montaña con agua, barro o nieve. Claramente, el problema no es para uno, sino para los que se deben enfrentar al encarte de sacarlo a uno de algunos de esos lugares que pueden ser retirados o de geografía difícil.

A pesar de que estas cosas pasan, con toda seguridad casi 5.000 corredores nos enfilaremos en la cll 72 con cr. 10 el domingo 22 de Noviembre para correr la 1a carrera Unicef “corre por ellos”; ellos? quienes? Los niños colombianos a los que Unicef ayuda. Y el próximo año, una vez más estaremos listos para la Nike 2010, y para la media maratón, y seguramente otras más; y creo que se debe a la naturaleza humana, a la necesidad y capacidad de superar retos, de superar nuestros propios retos, sentirnos vivos; de disfrutar la vida, de logar satisfacciones personales, y para algunos, de mantenerse y sentirse saludables; cada uno a su manera, todas válidas.

A seguir corriendo, tras un corto reposo, estiramiento y tratamiento para una retracción muscular que sufre mi rodilla izquierda; por falta de estiramiento después de los entrenamientos. No olviden estirar tras hacer ejercicio, es demasiado importante, aunque no parezca.

lunes, 16 de noviembre de 2009

PERROS FEOS Y TIERNOS, PERO CON PROBLEMAS.


Razas como los bull dog, Boston terrier, pekinés, pug, entres otras son feas por naturaleza…, por la naturaleza que nosotros los humanos les dimos. Esa no es su naturaleza natural; es una naturaleza artificial. Pero su misma fealdad los hace verse tiernos y ser apetecidos como mascotas; ya que lo que llama nuestra atención y nos enternece en cuanto a seres vivos se trata, es lo que tiene ojos grandes y saltones, separados uno de otro y cráneo grande, como los bebés de todas las especies animales. Por eso decimos u oímos decir: “Es muy tierno”, al referirse a los cachorros de cualquier especie, como leones, tigres, osos, perros, humanos, etc.

De manera que decidimos replicar esas formas y perpetuarlas en algunas razas. Para lograrlo nos bastó realizar algunos cruces genéticos que mantuvieran y transmitieran las características deseadas. Pero como a la par de las características deseadas (no siempre buenas) se transmiten otras definitivamente malas, pues obtuvimos los perros feos-tiernos que queríamos pero con una atrofia en algunas de sus partes corporales, como los pasajes nasales, articulaciones y huesos. Estas últimas atrofias se ven en los Basset Hound principalmente, pero son apetecidos debido a la ternura propia de sus cachetes y ojos escurridos, como los de los ancianos también tiernos a nuestro humano parecer.

Sin embargo, como se imaginarán, el tener un cuerpo con algunas partes atrofiadas y deformadas trae algunos pequeños inconvenientes para la vida. Esto es pura ingeniería. Si los ductos de ventilación están recortados y retorcidos, pues no entra ni sale el aire adecuadamente. Si las vigas están torcidas sin ningún diseño previamente pensado para soportar el peso, la estructura colapsará. Esto mismo pasa en nuestros amigos braquicéfalos y condrodistróficos.

Imaginemos que corremos una de las famosas carreras Nike, Unicef, Media maratón, etc. con un par de algodones en las fosas nasales y con una gasa entre la boca. Así es de buena la respiración de los que tienen las vías aéreas atrofiadas; por consiguiente la oxigenación de los tejidos está muy disminuida, y si esta sobrepasa los requerimientos del cuerpo, pa’l piso. Ahora corramos la misma carrera con las piernas deformes y un sobrepeso importante. Eso son los que tienen las patas deformes.

No sé que tan recomendable sea criar y tener este tipo de perros; pero creo que no mucho. Pero de lo que sí estoy seguro es de la responsabilidad con la que se deben cuidar, dadas sus condiciones físicas. Su actividad física debe ser moderada, pero nunca inexistente. Deben realizar caminatas y el juego que ellos mismos determinen con otros perros, nunca dirigidos por nosotros con pelotas o correas. Su dieta debe ser la adecuada para evitar sobrepeso. Existen dietas especiales y concentrados “Light” para estas razas.
En caso de notar fatiga, se debe detener inmediatamente la actividad física y permitir una total recuperación. En caso de ser necesario, se los debe transportar a un lugar con sombra, pero no dar agua hasta que haya disminuido la frecuencia respiratoria. Si es un bull dog, ahora seremos nosotros los que ejercitemos los músculos pectorales y los bíceps, cargándolos a ellos.

Creo que criar y tener este tipo de perros es como trabajar en un instituto de genética y permitir que la gente con serias enfermedades genéticas diagnosticadas allí tenga hijos, o por lo menos dejarlos ir sin la debida recomendación y advertencia de la alta posibilidad de que sus hijos hereden la enfermedad.
Acaso sólo debemos promover la no cría y la no tenencia de razas agresivas como los pit bull, presa canario, bull mastiff, etc.; o también es nuestro deber como humanos pensantes, hacer lo mismo con respecto a estas razas fruto de la manipulación genética por parte de los humanos y que no nos afecta a nosotros, como podría ser una mordedura, sino sólo los afecta a ellos, volviéndolos unos perros sedentarios, ansiosos, con dificultades respiratorias, obesos, con problemas cardiovasculares, con enfermedades articulares y propensos a ataques de asma, convulsiones, asfixia, etc.???

Realmente creo que tenemos una muy importante responsabilidad al manejar la genética no sólo de nuestras mascotas o de nuestro perros-negocio en el caso de los criaderos, sino también de la nuestra propia. Al menos, la gente debería saber la verdad detrás de las razas que están adquiriendo y los cuidados que debe tener de por vida, para brindarle la mejor calidad de vida a los deformes pero tiernos y amigables amigos perrunos que no pidieron ser así.

En caso de que esté pensando en adquirir uno de estos, tenag en cuenta estas recomendaciones, o piénselo mejor, o compre un peluche deforme, tierno, de ojos saltones al que nunca tendrá que llevar al veterinario por asfixia, o piense en otra de las cientos de razas que existen con muchos menos problemas.

martes, 3 de noviembre de 2009

MEDIA MARATÓN GUATAVITA 20 de Septiembre de 2009


En la valla ya se alcazaba a leer “META”. Faltaba poco, eran unos metros de dar algunos pasos y ya; era el final.

Unos segundos antes se veía una valla a la entrada del pueblo, parecía ser la meta, pero al acercarme pude ver que no. Era cualquier otra valla con algún anuncio para los usuarios de la carretera. Carretera que durante 2 horas y 30 minutos fue el escenario del recorrido de la segunda media maratón El Dorado de Guatavita.

Fue necesario madrugar bastante, dado el recorrido que debía hacer. Levantarme, vestirme, alistar la indumentaria y ropa de cambio; nos bañaríamos allá, así que además toalla, jabón, etc., comer algo para aguantar una carrera de fondo, salir a pie, rezar porque pasara una buseta a las 5:30 a.m., tomar la buseta, bajarme, tomar un Transmilenio, bajarme, caminar, llegar a la casa de mis papás, subirme al carro, viajar hasta Guatavita, tras recoger a dos invitados extranjeros.

Ya en Guatavita, luego de hora y media de recorrido, alistarse, caminar al sitio de partida, calentar y correr 21 Km por la carretera que de Guatavita lleva a Sesquilé. La primera parte del recorrido en ese sentido por 10,5 Km y de regreso.

El 17 de septiembre en la noche la cantidad de virus en mi faringe era tal que los primeros síntomas de la invasión aparecieron. Un ardor en la garganta. Para el 18 en la mañana, había fiebre, inflamación de las amígdalas y faringe y secreción nasal. Ese día en la tarde la fiebre alteró de tal manera el metabolismo con el fin de evitar la replicación viral, que alcanzó a afectar el normal funcionamiento del cuerpo. Estaba débil, caminaba lento y ardía en fiebre, tenía escalofrío; y sólo pensaba en la carrera. Y ahora qué?

Comenzó el arsenal de antipiréticos, analgésicos, gotas extrañas obtenidas de plantas y con supuestos poderes para subir las defensas, y antibiótico para la infección bacteriana secundaria, que ya hacia de las suyas. El 19 la batalla continuaba, ahora afloraban los “fuegos” alrededor de la boca debido al “papayaso” para los virus, dada la “enfermedad”. En la tarde la situación había mejorado, pero aún no estaba recuperado.

El 20, en la madrugada aún tenía fiebre, aunque menos, secreción nasal y faríngea, las amígdalas como dos pelota de ping-pong y algo de debilidad. Pero así llegue a la línea de partida. Las piernas comenzaron a correr y el sistema cardiopulmonar hacía su trabajo. Los ascensos y descensos de la carretera desgastaban el cuerpo y hacía que aparecieran momentos de debilidad, la energía se agotaba; y sólo era el inicio. Pensé en detenerme. Debía parar? Pero entonces aparecía de nuevo la energía, y continuaba un poco más. En las bajadas aceleraba. Las subidas me frenaban un poco. Pero obligaba a las piernas a continuar. No tenía fiebre gracias al doping con doble dosis de Dolex que había tomado unos minutos antes de la carrera, lo que mejoraba el panorama.

Sabía que mi ritmo de carrera estaba disminuido y que me demoraría más de lo normal en mí. Veía como otros corredores que había dejado atrás, ahora me adelantaban. Fueron unos largos kilómetros bajo el sol de la sabana de Bogotá, alternado con el frío propio de la zona. Llegar a los 10,5 Km fue grandioso; ya iba por la mitad. Faltaba la otra mitad, pero el regreso ya es “más suave”. A pesar del cansancio y agotamiento, ya habiendo coronado la mitad, aumenta el ánimo y se sacan las fuerzas necesarias para continuar. Fue un regreso lento, gracias al robo de energía por parte de mis microscópicos huéspedes, pero paso a paso se fue logrando y, al final, faltando pocos metros, como sucede en todas las carreras, aparecieron las fuerzas que nunca se sabe de donde salen y aumente la velocidad hasta cruzar la meta.

Había logrado terminar una media maratón acompañado por miles de virus y bacterias en mi cuerpo, y por muchos otros corredores que con mucho o poco entrenamiento corrieron adelante, al lado, atrás; incluyendo a mi papá, quien decidió por primera vez en su vida pasar de las carreras de medio fondo (10 Km) a una de 21 Km. Tal vez fue la envidia de verme correr y terminar la media maratón de Bogotá lo que lo hizo decidirse a correr esta. Jaja. No, mentiras.

Seguramente fue el espíritu deportivo y aventurero, más el sitio en el que se corría, lugar en el que nació y vivió parte de su familia; sus abuelos, sus padres y demás ancestros, más el atractivo turístico y de aventura que siempre ha tenido ese municipio para él y para nosotros sus hijos, más mi invitación a correrla los dos; y tal vez, otras razones que escapan a mi telepatía.

Si correr la media maratón de Bogotá fue grandioso y satisfactorio, correr la de Guatavita, con la misma distancia, pero llevando aquellos indeseados huéspedes fue aún mejor. Después de cruzar la meta; un banano, una bolsa de agua, unos sorbos de gatorade y una medalla son más que suficiente recompensa.

Un baño con agua tibia en uno de los hoteles del pueblo, un almuerzo sencillo pero reconfortante fueron el cierre de esta actividad física, y lo justo para dormir en la flota durante todo el recorrido de regreso a Bogotá, para continuar la recuperación de mi amigdalo-faringitis. Perdón. De mi faringo-amigdalitis.

Aún me pregunto qué habría pasado si hubiera decidido no correrla por estar enfermo; qué habría pasado si me retiro antes de terminarla. Será que la recuperación fue más rápida por haber hecho ejercicio? O más lenta por el esfuerzo, el gasto de energía y el frío en algunos tramos y mientras caminaba empapado en sudor al hotel? O no habría diferencia? No lo sé y no lo sabré; pero tengo la certeza que la satisfacción personal no habría sido la misma, a pesar de la razón médica para no hacerlo.

Es de aclarar que no se puede ni se deben realizar todas las actividades físicas al estar enfermo. Depende de la actividad, el lugar, el entrenamiento y la enfermedad. Por si acaso… no va y sea que después alguien resulte peor de enfermo por seguir mi mal ejemplo.

Si así de duras son las medias maratones, con sus 21 Km, cómo será una completa de 42 Km??? Tal vez algún día.

lunes, 12 de octubre de 2009

CICLOPASEOS WELCOME


Welcome es una marca de una tienda de distribución de bicicletas y partes para las mismas. Antes de existir Welcome, la tienda nació bajo el nombre de Todoterreno en Manizales, en el año 1991. Luego se convierte en Todoterreno S.A. y se forma el Grupo Welcome que compra el almacén MBS (Mountain Bike Shop) y el almacén Trocha y Cross, ambos en Bogotá.

Hoy están ubicados en 14 departamentos de Colombia y han organizado varios ciclopaseos para el público y, obviamente, para sus clientes.

El primer ciclopaseo Welcome al que asistí fue en el 2008, en Faca, Cundinamarca. Dentro de la inscripción pagué el valor de la camiseta oficial del evento; lo cual vale la pena ya que uno queda con una camiseta de buen diseño y calidad, apropiada para la práctica del ciclomontañismo, y por un bajo costo. La salida fue de la Escuela de carabineros en Faca. A la entrada se encontraban las personas de la organización, quienes verificaban la inscripción y entregaban la camiseta. Luego, se entraba hasta una zona verde, en donde se hacía el alistamiento de la bici, el equipo a llevar y la hidratación. Luego de una espera más larga de los presupuestado (siempre pasa) realizamos el calentamiento dirigido y arrancamos; como es común en ascenso por una vía de la escuela; pronto estábamos bajando por entre un bosque de pinos, esquivando árboles y saltando raíces e intentando no resbalar por el acumulo de hojas de los pinos de agujas húmedos aún por el rocío. Al salir del bosque, nos esperaba un escalón de cemento que tuvimos que saltar, para tomar una curva en “u” cerrada a la izquierda, que nos llevó a atravesar la población de Faca y tomar una vía destapada que nos subió a las montañas que rodean el pueblo. Como es costumbre fue un ascenso prolongado y fuerte, en el que sube la temperatura corporal, se suda más y comienza a impregnarse la piel de granos de sal que también salen como parte de la composición del sudor.

Tras gran cantidad de pedalazos, por fin se llega a la cima y se comienza el descenso de regreso a la escuela. Desde la salida del pueblo, el grupo se dispersó, dividiéndose, como siempre, en 3 grupos; el puntero, el del medio y los coleros. Gracias a Dios, a mi bici, al entrenamiento suelo mantenerme en el del medio; aunque en el último logré mantenerme en la cola del grupo de punta. Fue un recorrido realizado en un poco más de 2 horas, en una distancia de 33 Km. Tiempo que debe ser mejorado si quiero tener una participación decente en el evento “Cordillera 2010”, en el que se recorren alrededor de 150 Km en 3 días.

La llegada fue por la misma vía interna de la escuela por la que salimos, pero en sentido contrario; es decir en bajada. Allí, se desmonta, se hidrata, se estira, se descansa y se alista el regreso; para almorzar en alguno de los restaurantes por el camino.

El siguiente ciclopaseo Welcome fue el 6 de Septiembre de 2009, en Tena, Cundinamarca. Para salir se toma la calle 13, luego se toma la carretera a La Mesa y unos kilómetros antes se desvía hacia la izquierda, entrando por una carretera más angosta con algunos huecos y cortos tramos en destapado, descendiendo bastante, hasta llegar al pueblo. Es un pueblo pequeño en el que fácilmente se ubica la plaza, punto del cuál partiría el recorrido.

La organización entregó, como la vez pasada, la camiseta oficial “specialized” del evento, y brindó un desayunito con fruta (mango, papaya y banano), y caldo con huevo, que yo no tomé porque lo consideré un poco pesado para comenzar a hacer ejercicio, pero que fue altamente apetecido por otros ciclomontañistas. Como es habitual hubo un tiempo largo para alistar todo, comer, llenar los termos con el líquido hidratante y salir.

La salida fue controlada, lo que me pareció bueno, para evitar la dispersión del grupo desde el inicio y la pérdida de algunos por el afán. La salida del grupo élite (en el que me aventuré a estar) fue dirigida por Edward Rusi, reconocido ciclomontañista colombiano, quien nos llevó a un paso lento por una empinada carretera, pero esta vez en descenso. La velocidad fue un poco lenta, lo que dificultaba tomar los cortos ascensos que aparecían por el camino; a lo que se sumaba la dificultad de maniobrar la bicicleta en el tumulto de participantes.

Luego de comer tierra algunos kilómetros, se abrió el recorrido y comenzó un fuerte ascenso, que como siempre dispersó el grupo. Tras duros ascensos, el grupo se reunió nuevamente frente al carro de la organización que nos esperaba con el frente hacía nosotros (lo cuál era extraño), tan solo para enterarse que ese no era el camino correcto. Se suponía que Rusi lo conocía perfectamente, pero no fue así. De manera que giramos 180 grados y comenzamos a descender lo que acabábamos de subir. Como la pendiente era bastante pronunciada, pues el descenso era fuerte y se alcanzaba gran velocidad.

Recuerdan la cintas de cemento que existen en algunos tramos de las carreteras destapadas para que las llantas de los carros vayan sobre ellas y no patinen en caso de que el terreno esté mojado? Pues en este trayecto se combinaba el destapado con tramos encintados. Al llegar al primero de ellos, pensé en tomar la cinta de la derecha, pero había un fila de ciclistas bajando por allí y no tenía espacio; entonces pensé e tomar la de la izquierda, pero oí que venía otro participante cerca de mi por la izquierda apunto de pasarme; así que tomé el centro lleno de pasto y piedras. En pocos segundos, efectivamente, el de la izquierda tomó esa cinta y me pasó. Ya con la cinta derecha libre subí a ella, momento en el cual el de la izquierda pasó al centro y luego intentó subir a la de la derecha, pero no logró. La llanta de la bicicleta no subió sino que se enredó con el borde, de manera que el ciclista voló por encima de la bicicleta y por delante de mí. Yo comencé a frenar y la bici a resbalar hacia las piernas del recién caído. Cuando pensé que pisarle las piernas era inminente, al igual que mi caída; las piernas fueron arrastradas por la inercia del cuerpo del “cayente” hacía la cuneta en la que, finalmente, se detuvo con la camisa rota. Pero ahora tenía frente a mí el poste del sillín de la bici caída en combate y volví a pensar que pasar por encima o saltar era una opción, y que la otra era caerme. Claro que ambas podían darse juntas.

Justo ante de hacer contacto, mi bici hizo el tan conocido “endo” (parada en la llanta delantera) y se detuvo. En ese momento llegaron varios más y ante la afirmación del caído de que se encontraba bien, continuamos descendiendo, para salir a la siguiente curva al final de las cintas y encontrar al siguiente caído, que también perdió el control de la bici al salir de las cintas y tomar la curva (bueno, no alcanzó a tomarla; creo que la curva lo tomó a el). Seguimos y el primer caído nos adelantó a todos, creo que por orgullo y pena, para que no lo viéramos por ahí con su camisa rota y lleno de tierra.

Luego de tomar la ruta correcta, volvimos al consabido ascenso, más sol, calor, sudor, sal sobre la piel, gatorade caliente (las abuelas (y Adriana) dicen que la sopa caliente quita la sed) y luego nos detuvimos a reunir un poco al grupo. Ocupamos la poca sombra que había. Allí el carro recogió una bicicleta pequeña y a su dueño, un niño de alrededor de 7 años, quien había hecho el recorrido hasta ese punto al lado de su papá. ¿Cómo lo logran?

Continuamos el ascenso hasta el punto más alto del recorrido, desde donde se veía el cañón y se podían tomar buenas fotos. Unos kilómetros más de ascenso y el carro de la organización nos esperaba, nuevamente, con el frente hacia nosotros; pero esta vez no era para indicar que habíamos tomado el camino equivocado, sino que tenía alrededor de 5 vasos plásticos desechables sobre la defensa llenos de un líquido negro y gaseoso. La botella sobre la carretera indicaba que era coca-cola y sí. “Una coca-colita?” ofrecían los organizadores que se encontraban allí.

“Pero la coca-cola es mala, eso no hidrata, por el contrario tiene cafeína y deshidrata (aunque esto lo desvirtúan algunos estudios sorbe el efecto diurético de la cafeína), además tiene gas que infla el estómago; y así quien pedalea” pensé. Pero inmediatamente, me dije: “tal vez esté fría, a diferencia del gatorade del termo”, y la recibí. Tenía razón, fría. En ese momento llegó otro ciclista y dijo “coca-cola?, pero eso es malo”; a lo cual le respondieron: “No, al contrario, si la coca-cola es de los mejores rehidratantes”. ¿???? Ni idea. Hasta hoy, a pesar de haber buscado, no he encontrado información científica al respecto. El caso es que ese vaso de coca-cola no me deshidrató más que el sol y el calor; no me infló y sí me refrescó bastante. Fue un gran aliciente para continuar tan duro como pudiera y pronto estar escuchando la música y la locución de los organizadores en la plaza del parque. Pronto estuve entrando a éste, para enfrentarme a la última pendiente en ascenso por una de las empinadas calles.

Ya con la bici colgada en el portabicicletas del carro, cambiado y algo descansado; la organización entregó el almuerzo (pasta con pollo), y tras comerlo fui a un restaurante a completar el almuerzo y a tomar bastante gatorade; pero este recién sacado de la nevera de la tienda. Para la próxima lo congelaré la noche anterior, para que dure un poco más de tiempo frío. Espero no tener que aguantar sed porque no se haya derretido cuando lo necesite.

Y, una vez más, de regreso, a comer por la carretera, pero ahora postre.

Estos ciclopaseos son altamente recomendados para los amantes del ciclomontañismo. Nos vemos en el próximo, que espero sea el ciclopaseo Trek en Noviembre. Noviembre??? Eso es ya. Bueno, me voy a entrenar. Chao.

sábado, 10 de octubre de 2009

Nueva Cédula de Ciudadanía Colombiana


“Las leyes 757 de 2002 y 999 de 2005 señalan que todos los colombianos deben renovar su cédula de ciudadanía, ya que a partir del 1 de enero de 2010 el único documento de identificación válido en el país para los mayores de edad será la cédula amarilla con hologramas, documento de identidad que le permite a Colombia contar con un sistema de identificación biométrico con tecnología de punta y altos estándares de seguridad que impiden su falsificación. La nueva cédula garantiza una identificación rápida, segura y confiable a través del código de barras bidimensional, el cual brinda agilidad en la verificación de datos en sectores como el bancario, comercial, transporte, salud y pensiones, entre otros, al tiempo que da mayor confiabilidad a los sistemas electoral, judicial y penitenciario, entre otros beneficios.”

Es lo que dice la página web de la registraduría de Colombia, en cuanto a las razones por las cuales hay que cambiar la cédula. Además, la fecha límite para hacerlo es el 31 de diciembre de 2009.

Al sacar mi cédula me dicen que es cédula de viejito, ya que es de las bien viejas; las de papel y laminada; de manera que igual ya era hora de cambiarla. Así que el lunes 5 de Octubre de 2009 me levanté a las 6 a.m. y salí de mi casa a las 7 p.m. ya que la atención al público comenzaba a las 8 a.m. El tráfico estaba suave y me rindió hasta la Cr. 7a con 134; pero de ahí hasta la calle 123 dónde me desvié fue un solo trancón; así que llegué a la registraduría de usaquén a las 7:40 a.m. Había una fila corta como de 10 personas, me ubiqué al final y comencé a oír los comentarios de la gente diciendo que ya habían repartido los turnos y que algunos de ellos ya tenían la cita para ese día. Continué en la fila hasta que una mujer dijo que ella tenía la cita a las 8 a.m. porque como viven cerca el papá llegó a las 4 a.m. y le consiguió ese turno. Ante eso comencé a perder las pocas esperanzas que quedaban,

Pero las perdí por completo cuando salió un funcionario y dijo que ya se habían entregado todos los turnos y que mejor volviéramos la otra semana porque esta era semana de receso y estaban yendo los estudiantes a hacer el trámite de la cédula o de la tarjeta de identidad. Entonces, efectivamente me fui.

Dos días más tarde, el miércoles 7 de Octubre volví. La noche anterior me acosté temprano para madrugar al día siguiente. El miércoles me desperté a las 2:30 a.m. y vi que faltaba media hora, me volví a dormir. A las 3 a.m. sonó el despertador, lo apagué y seguí durmiendo. Más tarde desperté de nuevo y eran las 3:42 a.m., salté de la cama, me bañé, afeité y vestí en 18 minutos y salí a las 4 a.m.; llegué a la registraduría las 4:20 a.m y me ubiqué en la fila, quedando de sexto. La gente continuaba llegando lentamente y el frío continuaba aumentando. Entre las 5 y las 5:30 a.m. llegó mucha más gente y la temperatura bajó más. La gente tiritaba de frío. Los que pudimos nos cubrimos la cabeza con la capucha del saco. Había neblina y los edificio del cerro se veían blancos. Tras un poco más de una hora hubo suficiente luz para poder leer un poco del libro “The other end of the leash”. Luego de varias páginas, hacia las 6 a.m. salió un funcionario y entregó los turnos para la fila de las tarjetas de identidad y luego para las de las cédulas. Después de 2 horas de fila, frío, algo de lectura y nada de aromática por falta de dinero sencillo, obtuve mi turno para las 8 a.m.

Me fui, desayuné y regresé antes de las 8 a.m. Abrieron la puerta y otro funcionario comenzó a llamar según los turnos que habían dado hacía un poco menos de 2 horas; pero las personas que comenzaron a entrar nunca estuvieron en la fila de las 4 a.m. Como es normal en Colombia y más en ese tipo de entidades, habían colado a algunas personas delante de los que habíamos madrugado. Peleamos un rato y finalmente nos llamaron.

Adentro nos sentamos en sillas rimax (los que alcanzamos) y esperamos unos minutos en esa registraduría que funciona en el garaje de una casa vieja de la zona, las paredes en cemento y e una construcción descuidada. Al ser llamados pasábamos a una silla, frente a otro funcionario, quien preguntaba el nombre del padre, de la madre, la fecha de nacimiento, la estatura, y la dirección; tomaba la foto, las huellas digitales de todos los dedos de ambas manos y entregaban la contraseña. Finalmente decían que podíamos ir en Diciembre a recoger la nueva cédula; sin embargo en otra ventanilla había gente reclamando su cédula, que según ellos llevaba mucho más de 3 meses de retraso y no aparecía, a pesar de que en la página web y por teléfono se habían enterado que ya estaba lista para ser recogida.

En Diciembre averiguaré y ya informare. Vamos a ver que tan cierto es y que tan eficiente es este nuevo cambio de cédula. Si funciona correctamente, tal vez hasta cambiemos de identidad...

Si alguien aún no ha hecho este trámite, recuerden la madrugada.

sábado, 8 de agosto de 2009

PERROS DE PELUCHE


El dedo de un pequeño ser humano presiona la cornea de un ser vivo peludo de cuatro patas, quien parpadea y retira la cabeza, para pronto sentir que se eleva unos centímetros pero suspendido de sus largas orejas de sabueso. Unos minutos más tarde, siente unos atenazadores dedos (gracias al pulgar oponible que vimos en Ilha das flores) presionar su traquea, lo que lo hace toser. Todo lo anterior divierte al ser humano, pero no al perro.
Esta es una escena común cuando un perro cae en las garras de un niño o niña (a veces de veintitantos años) y es tratado como muñeco de peluche. A la vez es una situación de riesgo por varios motivos. Primero, el perro está siendo maltratado aunque no lo exprese; segundo, se está permitiendo, y por tanto, enseñando a los niños que los animales son para hacer lo que queramos con ellos; tercero, la relación jerárquica entre el niño (amo o líder) y el perro (seguidor) no se establece adecuadamente; cuarto, dependiendo del temperamento del perro, éste puede comenzar a tener miedos hacia los humanos o tornarse agresivo por defenderse.
Existe gran variedad de temperamentos caninos; desde los nerviosos, pasando por los sumisos, los nobles, hasta los agresivos. En la etapa de cachorro, este temperamento junto con la educación recibida de la madre, la de los humanos-nueva manada y de personas externas harán del perro lo que será el resto de su vida; por lo que es de gran importancia conocer la raza que tendremos, conocer el temperamento particular de nuestra nueva mascota y realizar una adecuada educación.
Parte de esta educación consiste en, como adultos, enseñar a los niños la forma adecuada de tratar a los demás seres vivos, en especial al recién llegado “perro de peluche”, al tiempo que enseñamos la correcta forma en la que el perro debe tratar a los humanos por pequeños que sean.
Siempre se debe propender por generar una relación en la que todos los humanos sean líderes y estén por encima del perro en la escala jerárquica; sin que esto quiera decir que se permite el maltrato hacia ellos, o que los niños pueden hacerles lo que quieran. Esto quiere decir, que el perro debe respetar y no dar muestras de dominancia sobre nadie, ni siquiera sobre los niños; siendo, a la vez, respetados por todos.
Si al jugar, el perro resulta sobre el niño; esto le dará la idea, y así lo creerá, que él es el dominante sobre el niño y por tanto no tiene porque respetarlo ni obedecerle. Si al salir a caminar, permitimos que el perro vaya adelante del niño con o sin correa, esto le dará la idea que él es el líder. Si en los juegos, como halar un objeto, permitimos que el perro siempre gane, él se considerará el líder. Si el perro y el niño comen a la misma altura (ambos en el piso o ambos en la mesa) el perro lo tomará como uno más de la manada igual a él. Si el perro duerme o tiene acceso a lugares elevados (camas, sillas, etc.) en las que también se encuentra el niño, adivinen que pasará.
Pero tampoco debemos permitir que el niño tome al perro como un juguete y lo maltrate dentro del juego. También debemos enseñar al niño que el perro es como él, que siente y por tanto, siente dolor. Se le debe enseñar desde ese momento, y aprovechando al perro, respeto por los seres vivos. Así comenzaremos a salvar al azul, al verde, al gris y a todos los animales.
En la práctica veterinaria se encuentran casos en los que los perros llegan con extrañas lesiones o cuerpos extraños en los orificios corporales, como objetos en nariz, orejas o ganchos metálicos de ropa incrustados en la faringe. Es imposible que el perro haya puesto dichos objetos allí, ya que ni siquiera tienen manos como las de los homínidos; y es difícil que ante el dolor siga ingiriendo el gancho de ropa. Los dueños no suelen reportar lo sucedido por pena (supongo), pero es evidente que alguien puso allí los objetos.
En ocasiones, como la del gancho de ropa, se pone en peligro la vida del animal, ya que se obstruía la vía respiratoria con el gancho, sangre y saliva.
La meta es dejar a los perros ser lo que son. Así como no debemos humanizarlos por el bien de ellos, el nuestro y el de la relación amo-perro, tampoco debemos convertirlos en muñecos de peluche ni alzarlos y guardarlos entre el abrigo o la cartera ante la presencia de perros de mayor tamaño. Esto es comparable a la sobreprotección en niños, que bien sabemos todos los daños que causa para el futuro de la vida adolescente, joven y adulta de los niños que han sufrido de sobreprotección. En conclusión, no se los deja obtener las herramientas para sobrevivir en el mundo, solos, como finalmente tendrán que enfrentarse al mundo. Esto no permite generar la confianza en sí mismo que todo humano y todo perro debe tener para disfrutar la vida, libre de temores.
Se debe dejar al perro ser perro y al niño ser niño, educando a ambos.
Todas las acciones mencionadas como generadoras de una inadecuada relación perro-niño también aplican para los adultos. El líder es quien va adelante, dirigiendo la manada; es quien lleva a los demás a donde quiere; es quien debe enfrentarse primero con los peligros de la selva; es quien come primero; es a quien pertenecen los lugares elevados para observar a toda la manada, controlarla y protegerla; es quien obtiene los beneficios primero (comida, juego, juguetes, salidas, etc.). Controlar esto, de manera que sea el humano quien maneje siempre la situación y decida (de una manera justa) cuando sucederá cada acción es lo que hará que la adecuada relación amo-perro se desarrolle adecuadamente, y que, tras unos meses de educación, se tenga un perro educado, obediente y disfrutable en todo lugar y ocasión.

jueves, 6 de agosto de 2009

Correr la Media Maratón


Este es un reto que a muchos les parecerá lejano; más, sabiendo que son 21 Km. Cuando pensaba en esa distancia me parecía mucho. Pero a la vez pensaba en que mucha gente la corría y lo lograban. Tenia claro que no haría el tiempo de los kenianos acostumbrados a correr huyendo de los leones en África, pero por qué no habría de poder?

Se supone, se dice, y vemos a diario que el hombre es capaz de hacer cosas de las que no se creía capaz. Entonces, por qué no?

Hace un par de años me puse la meta de correr la media maratón, pensé en hacerlo ese mismo año y comencé a entrenar. Fue un re-comienzo, pues me había dedicado más a la bicicleta que a trotar; así que el cuerpo se había desacostumbrado. Sin embargo, comencé con una distancia corta, 5 Km. Luego, poco a poco, fui aumentándola. Cuando llegué a los 8 Km tras algunas semanas de trotar (sólo los fines de semana) tuve un lesión por excederme en el esfuerzo. Fue una tendinitis y una contracción muscular en la rodilla izquierda. El dolor que producía me hacía detener y fue necesario hacer un tratamiento con relajante muscular, anti-inflamatorio, analgésico y fisioterapia para que volviera a la normalidad.

Esto hizo que los entrenamientos se detuvieran. Volví a la bicicleta, ya que en ésta no me dolía la rodilla. Finalmente, pude retomar los entrenamientos y volví a correr a partir de la última distancia que había logrado.

Recordaba la primera vez que corrí una carrera de 10 Km. Todo estuvo bien hasta los 7 Km, en donde, por falta de entrenamiento tuve que detenerme, caminar un tramo y luego, continuar. Ahora tenía claro que no quería detenerme en las siguientes carreras, independiente de la distancia; por lo que me esforzaba en los entrenamientos.

Tal vez, muchos hemos sentido esa imperiosa necesidad de detenernos en el momento en el que el cuerpo se niega a continuar; pero es justo ese el momento de hacer un esfuerzo voluntario y obligar al cuerpo a seguir adelante. Claro está que esto se puede hacer si el cuerpo se encuentra bien; de lo contrario nos encontraremos ante otra lesión. Además, este esfuerzo al límite de las capacidades del cuerpo, es el que hace que la resistencia y estado físico aumenten. Igual a como los últimos levantamientos de pesas de la última serie, cuando levantamos pesas y a los músculos les cuesta trabajo continuar; son esos últimos “empujones” los que aumentan la masa muscular y por tanto la fuerza. Este esfuerzo final es el que hará que la próxima vez logremos recorrer la misma distancia con menor desgaste y menor cansancio.

Durante el tiempo de entrenamiento, que resultó ser mayor al que pensé inicialmente debido a otras actividades deportivas y no deportivas, participé en otras carreras de 10 Km, las cuales logré terminar sin detenerme y en un tiempo decente.

Pero seguía rondándome la idea (meta) de correr los 21 Km. Así que cuando comenzó la publicidad sobre la media maratón de Bogotá 2009 comencé a entrenar aún más duro, aumentando la distancia y obligando a mis piernas a seguir corriendo aún cuando intentaban detenerse. Pasé de 10 Km a 13, luego a 16, 18, y finalmente 21.

No fue tan fácil como escribirlo ahora. Fueron vartios fines de semana de trotar y no detenerse ante en cansancio. Finalmente conseguí la distancia que quería aunque el tiempo me parecía largo; pero sabía que ese era un aspecto a mejorar en las próximas carreras.

Ahora me pregunto por qué correr? Y no tengo una respuesta definida. En parte es gusto personal, así como ver T.V. para otros, jugar en el computador o X-box para otros. Pero hay una diferencia; correr cansa, y una distancia de 21 Km, agota. Entonces por qué hacerlo? Y por qué tanta gente (20.000 personas) lo hacen?

Algunas camisetas de los corredores de la media maratón tenían letreros que decían algo así como: “… 10 años corriendo por gusto…”. Una vez más, aparece el gusto.

Yo creo que hay algo más de fondo que solo el gusto. Creo que los seres humanos tienen la necesidad de sentirse capaces de hacer lo que quieren. Aquí cambia el solo gusto por una sensación de bienestar, de superación, de satisfacción personal.

Aunque no todos tenemos los mismos gustos y capacidades; es sorprendente y me hace pensar, el encontrar personas invidentes, en silla de ruedas (propulsados por sí mismos o por otro), cojos, con prótesis, etc. y personas de edad (los llamados adultos mayores) a mi paso por el recorrido demarcado en las diferentes carreras en las que he participado; y a la vez ver a diario personas con su cuerpo completo y sano, llevar una vida sedentaria y, además, quejarse por todo (lo lejos de la tienda de la esquina, lo lejos de la nevera, lo cansados que están el fin de semana como para moverse del sofá, etc.).

No sé si sea una obligación o una responsabilidad mantenerse bien físicamente. Yo creo que sí lo es. Creo que se nos ha dado un cuerpo para cuidarlo, disfrutarlo, aprovecharlo y tenerlo al servicio de lo que debamos hacer en este mundo. Además, me pregunto que piensa la gente que no lo cuida, que no hace ejercicio, y que como consecuencia de esto, se enferman con mayor frecuencia y tienen menor resistencia a las enfermedades. Será que les gusta pasar por todos los trámites necesarios para lograr una cita con el médico general, para que les formule unas pastillas y ya?

Es sabido y demostrado que el ejercicio moderado y frecuente hace que el cuerpo se mantenga funcionando correctamente. Hoy, debido a los cambios alimenticios y al estilo de vida hay gran cantidad de personas sufriendo estreñimiento. A la par del aumento de esta dolencia aparece gran cantidad de medicamentos y suplementos para contrarrestarlo. Sin embargo, la gente sigue igual. Desde hace muchos años se utiliza el caminar para hacer que el intestino se mueva. Cuando se requiere tomar una muestra de materia fecal en perros, se los leva a caminar; cuando un caballo tiene cólico por parálisis intestinal y se requiere que el intestino se mueva, se lo lleva a caminar. Tras cirugías abdominales (como apendicectomía) se lleva a caminar al paciente por los pasillos de la clínica. Esta simple actividad es una gran ayuda para esas personas, en vez de permanecer quietos con el dolor abdominal y tomando laxantes. Claro está que es necesario hacer el esfuerzo de caminar aún con el dolor. Igual, no es necesario salir a la calle; en la casa se puede hacer.

El anterior es solo un ejemplo de las bondades de la actividad física. Existen otras como mantener el corazón sano, mantener las venas y arterias destapadas, mantener el sistema linfático drenando correctamente los desechos del cuerpo, ayudar a tener una recuperación más rápida en post-operatorios.

Recuerdo que cuando estaba en el colegio, hablábamos del futuro de hombre si, a medida que avanzaba la tecnología aumentaba el sedentarismo; y pensábamos en humanos con cuerpos pequeños y delgados, pero cráneos grandes para alojar un cerebro altamente desarrollado. En múltiples representaciones, como dibujos, películas, etc. aparece una figura similar a esta. Sin embargo, creo que esto no será una realidad, espero que nunca, ya que las calles, parques y gimnasios se ven atestados de gente a diario, y aún más los fines de semana.

Pero también encontramos personas totalmente sedentarias, que no caminan; solo utilizan el carro o taxi para moverse; no se despegan del televisor y el computador; y por alguna extraña razón esto coincide con un alto consumo de coca-cola y cigarrillo.

Como actividades físicas se vale todo; no necesariamente es correr o hacer grandes esfuerzos en el gimnasio. Se vale caminar, montar bicicleta (sin motor), trotar, sacar a caminar al perro, nadar, y otras como arreglar el jardín (si esto implica moverse), hacer oficio, aeróbicos, etc.

Correr la media maratón lo lleva a uno un escalón más arriba tanto física como mentalmente. Es un reto en el que no sólo trabajan los músculos sino también la mente, ya que el cansancio comienza a acumularse a medida que pasan los kilómetros. A partir del Km 15 uno comienza a encontrarse corredores que yo no los son; ahora son caminantes. Gente que se ha rendido ante el cansancio. A medida que se avanza se encuentran más personas detenidas o caminando, y algunos otros siendo atendidos por los socorristas de la cruz roja en los andenes, separadores y puestos de primeros auxilios. En estos momentos el cuerpo intenta detenerse; y es el momento de aplicar lo de “mente sobre cuerpo” para continuar hasta el final.

El público que sale de sus casas a ver la carrera es un gran apoyo con sus comentarios de ánimo para los participantes. Las palabras de desconocidos animan el espíritu e impulsan el cuerpo. Es gratificante ver como la gente disfruta con el esfuerzo y el triunfo de personas a quienes no conoce; pero que en el momento en que lo ven desfallecer, trotan o caminan al lado de él o ella por un corto tramo, brindándole algunas palabras de ánimo que, en la mayoría de casos, hace que el corredor recobre fuerzas y emprenda de nuevo la carrera. Aunque son personas desconocidas y que no participan de la carrera; son seres humanos preocupados por que otros logren su meta. Ojala (OH ALA) así fuéramos todos para todo. El mundo avanzaría de una forma diferente con la solidaridad y ayuda de otros; y no es hacer lo que le corresponde a los demás; es dar ese apoyo y ese ánimo para sentirse alegre por el triunfo de otros, incluso desconocidos.

Quedan muchas carreras por correr, muchas metas por cruzar y una fuerte invitación a todos a moverse de la manera que lo prefieran.

P.D. No es buena idea correr ninguna carrera sin antes haber entrenado; ahí es donde aparecen las lesiones.