jueves, 1 de agosto de 2013
Cuba, Turísticamente hermosa, históricamente fascinante, socialmente triste
miércoles, 20 de febrero de 2013
Primera Carrera de Aventura
martes, 5 de abril de 2011
NO CUMPLEN AÑOS Y VUELAN AVIONES

Uno tras otro salen los voluntarios techeros del Portal Tunal de Transmilenio en Bogotá. Desde las 8:
Yo subo al bus cuyo letrero dice “Alpes”. Tras 20 minutos de charla, recocha y Happy Bithdays para los voluntarios cumpleañeros de la semana, llegamos al paradero de buses, donde descendemos y entramos a la cafetería y panadería
En el TET se reúnen, para organizar lo necesario para la jornada y comienzan las labores. Los voluntarios de construcción por un lado, los de jurídica por otro, los de asignación y detección abordan a la gente y los de educación convocamos y reunimos a los niños frente al TET o al lado de la cancha de fútbol en tierra que tiene el barrio.
La anterior escena se repite domingo tras domingo. A las 5, 6,
La jornada se centra en tomar datos de los niños del barrio y hacer un diagnóstico de lectura, escritura y operaciones matemáticas básicas. Ante la pregunta “cuándo naciste” o “cuál es tu fecha de nacimiento” el 98% responden “no sé” y miran como diciendo “debería saberlo, cierto?”. Su cumpleaños no es recordado, no es una fecha importante ni significativa para nadie. Al preguntarle a sus padres, la misma respuesta se escucha de algunos; “no me acuerdo, espere le preguntó a la mamá” o “yo ya tengo tantos hijos, que ya ni me acuerdo”. Es una labor más, tal vez un deber más de los voluntarios celebrar estas fechas cada domingo. Hacer una actividad especial, pequeña, sencilla, pero que, al igual, que a gran parte de la población, les sea reconocido y celebrado el haber vivido un año más, el crecer, el madurar, el haberle dado una vuelta más al sol a bordo de
La segunda actividad es hacer unos dibujos y construir unos aviones de papel; trabajando las habilidades motrices. La línea de producción arroja aviones de diferentes tamaños, y diseños. Gracias a las nociones de la leyes de la aerodinámica que se aprenden en un barrio como El Recuerdo, donde el viento sopla con fuerza en todo momento, los aviones surcan los cielos; sus pilotos en tierra, corren para ubicarse mejor a favor o en contra del viento, para atrapar sus aviones antes del inminente choque y para corregir diferentes aspectos de su diseño y lanzarlos al cielo de nuevo.
Diferentes jornadas trabajan variados aspectos académicos, cognitivos y formativos de los niños cuya infancia no ha sido igual a la que vivimos los que podemos estar leyendo este blog; ellos no tienen un jardín en la casa – no tienen casa, sino cambuche -, no tienen un parque en el barrio para ir a jugar cogidos de la mano de sus papás; pues, tampoco tienen barrio; son unos extraños en tierras ajenas. Sus tierras fueron tomadas por otros, más extraños aún, en nombre de la lucha social de uno u otro lado; todos con excusas para quedarse con tierras y animales, todos con una excusa – la misma de hecho – para disparar un fusil contra alguien con el mismo camuflado pero diferente bandera. La mano del papá o de la mamá que los lleva al parque tampoco existe, pues, primero, no hay parque, es un peladero de tierra con dos porterías de fútbol en los extremos, y segundo, esas manos están buscando (de cualquier manera) el sustento para sus familias, y regresarán hasta la noche, incluso los domingos.
Es una infancia sin juguetes, o con juguetes un poco diferentes a los nuestros, pues les falta una pata para poder caminar, una cadena para poder pedalear, una llanta para poder rodar, aire para poder rebotar, etc., son juguetes incompletos, rotos, usados, deteriorados.
Es una infancia sin televisión (tal vez sea mejor!) o con mucha televisión desmedida sin control adulto de lo que ven; una infancia con experiencias de violencia en su tierra natal, la misma violencia que los hizo huir a un cinturón de miseria alrededor de la capital; una infancia con violencia intrafamiliar; una infancia sin educación acorde a la edad; una infancia sin alimentos en cantidad y calidad adecuada; una infancia, que escasamente puede llamarse infancia por la edad de los niños, pero el resto de las características no existen.
Actividades de lenguaje, de matemáticas, de manualidades, y juegos, intentan generar las habilidades no desarrolladas aún, o fortalecer las existentes; llenar vacíos dejados por el ausentismo escolar, y poner en evidencia falencias de aprendizaje, académicas, del sistema educativo colombiano, de un aspecto que es un derecho de todos, pero lo convertimos en un privilegio de algunos. Actividades que ponen de manifiesto sus experiencias de vida, y que se expresan mediante algunos dibujos que plasman armas, disparos, familias incompletas y escudos de equipos de fútbol (el deporte que más violencia genera en el mundo, lo digo yo).
Los voluntarios hacen su mejor esfuerzo por lograr sus metas, por mejorar el aspecto escolar, académico, cognitivo, social formativo de los niños que su voluntariado puso en sus manos; hacen su mejor esfuerzo por lograr un impacto positivo en los niños cuyas experiencias de vida no son, precisamente, envidiables.
En medio de una de las actividades aparece un llamado para revisar y atender a un bebé de aproximadamente 6 meses que no para de llorar y cuyo cuerpo está morado (asfixia?), no, no es asfixia, el cuerpo completo no está morado; son moretones en espalda, brazos y piernas (de golpes?). Es fácil hacer la revisión, pues no tiene ropa, estaba envuelto en una toalla. Y los hermanos? Ahí están bajo el cuidado de la hermana mayor… de 10 años de edad. Y la ropa del bebé? Está “toda” sucia, y “toda” no es mucha. Lo poco que hay limpio no está tan limpio y le queda pequeño. Y el tetero? No tiene. Y la comida de la casa? No hay. Y la pregunta: “Hace cuánto no comen?” Desde ayer. Ayer fue sábado; hoy es domingo, 1 p.m. Eso son como 16 – 18 horas sin comer.
De las maletas de los voluntarios salen galletas y yogurt; de la tienda cercana sale pan y leche para todos. De la casa de una vecina sale ropa de bebé. Una vez abrigado, y sin hambre, vuelve a sonreírle a la vida. Por cuánto tiempo? Y los papás dónde están?
Se ensaña el destino con la misma familia? Fue su error? Fue un error tener tantos hijos en este mundo? En el campo colombiano? Estar en el lugar equivocado cuando pasaron los hombres, definitivamente, equivocados?
Los voluntarios regresan a sus vidas. Comen, duermen, descansan, estudian, trabajan, se encuentran, hacen planes, van a cine, ven “Los colores de la montaña”. Ni que mandada a hacer. Y después de la película, un café (a pesar de utilizar y contaminar
Seguiremos viviendo en nuestra realidad, ya no tan ajenos a la otra realidad que nos rodea a diario, pero que no vemos, o no queremos ver; de la cual huimos, tal vez por miedo de llegar a ser uno de ellos en las vueltas de la vida, tal vez porque estamos muy cómodos para incomodarnos sin ninguna necesidad individual y egoísta.
Pero a pesar de todo, cientos de voluntarios se seguirán levantando domingos, sábados y hasta entre semana para hacer algo por esas comunidades, por que tengan una vida más digna, por un acceso al estudio, a oficios, por que tengan la posibilidad de comenzar un pequeño negocio que les dé el sustento diario y por que tengan una casa cuyo piso no sea en tierra, cuyas “paredes” no sean lonas, plásticos, tablas, latas y por cuyo techo no entre el agua cada que llueve y no se levante y vuele con cada ventarrón.
Hasta el próximo domingo.
miércoles, 19 de enero de 2011
Un Techo Para Mi País (UTPMP).

“Ver la satisfacción de las personas”
“Quiero pasar de las palabras a los hechos”
“Es injusto que estemos en nuestra casa sin hacer nada por estas personas”
“Por el azar del destino les tocó algo que a nosotros no”
Estas fueron algunas de las frases que se escucharon en la charla dada por los voluntarios de formación y voluntariado de la fundación sin ánimo de lucro “Un techo para mi país” el pasado jueves 13 de Enero de 2011. Fueron frases dichas por los asistentes al preguntárseles por la motivación para asistir a la charla y para querer ingresar a engrosar las filas de voluntarios de la fundación que se dedica a conseguir los recursos, materiales y construir casa de emergencia a familias que viven bajo un cambuche hecho de palos y plástico.
Se denominan viviendas de emergencia ya que el objetivo no es que se queden viviendo ahí por siempre, sino que mejoren sus condiciones de vida y con la ayuda de las otras áreas de la fundación, como la de habilitación social, continúen mejorando su calidad de vida y puedan acceder a una casa más grande y cómoda, dado que estas tienen tan solo
Lo mejor de todo es que no se les regala la casa, ellos deben pagar el 10% de la misma, que es alrededor de 300 mil pesos; lo cual hace que sientan la casa más suya y no como un regalo pasajero, hace que le metan el hombro (y todo el cuerpo) a la construcción, ayudando al lado de los voluntarios. Los resultados reafirman la frase insignia de UTPMP: “Latinoamérica no necesita caridad, necesita justicia”. Y creo que es cierto; hemos visto las campañas de los gobiernos para no dar limosna monetaria a los niños, para evitar que los papás los pongan a pedir plata en vez de estar estudiando y disfrutando su niñez. Es cierto, no debemos hacerlo. Ese dinero lo toman los adultos, suponemos que para cubrir los gastos de la familia, pero sabemos que también se gasta en cigarrillo, alcohol y, a veces, hasta droga; y no se cubren las necesidades básicas de los niños que permanecen horas bajo el sol o la lluvia pidiendo plata en las calles.
Si, en cambio, deben conseguir 300 mil pesos, que no es tan fácil para la mayoría de dichas familias, se evita generar la cultura de “somos pobres, debemos recibir regalado todo de los que tienen más”. Ahora, lo anterior puede darse; pero siempre será mejor enseñarles a pescar que darles los pescados; así, cuando la fundación terminé su trabajo y ellos deban seguir solos, pueden hacerlo. Así no les tocará esperar a que otra fundación o alguien más aparezca a regalarles algo que supla otra de sus necesidades.
Yo asistí a la charla pensando que encontraría “cinco gatos más”, pero estaba muy equivocado. Al llegar, la charla ya había comenzado, y el salón estaba tan lleno que el grupo que entró conmigo tuvo que ubicarse de pie, en la parte de atrás del salón sin poder escuchar muy bien lo que decían los voluntarios conferencistas. Al cabo de unos minutos, otro voluntario interrumpió la charla para invitar a los que quisieran a una nueva charla no programada que se abriría en el salón de al lado; a la cual asistí finalmente, ya que me había perdido la primera parte de la otra.
Además de los interesados asistentes a las charlas, había una importante cantidad de personas por toda la casa sede de la fundación, ubicada en el barrio Teusaquillo en la ciudad de Bogotá. Algunos charlaban, parecían tomando un descanso, pero la mayoría realizaban diferentes labores. Algunos se reunían para planear las diferentes intervenciones que hace la fundación en los barrios en los que vive gente en situación de pobreza o extrema pobreza.
Este último grupo se define por el tener que vivir con menos de un dólar al día. En Colombia existen 22 millones de personas (46,8%) en situación de pobreza; y 4,8 millones (10%) en extrema pobreza (los que viven con menos de 2 mil pesos al día). Se imaginan? Se imaginan ustedes, queridos lectores (como escriben los periodistas, columnistas y bloggeros famosos), tener que vivir con menos de 2000 pesos al día?. Difícil! Verdad? Algunos pensarán que más que difícil, es imposible. Si hacemos unas rápidas cuentas; al salir de la casa y tomar un bus son 1400 pesos, y si no gastamos más en todo el día sino eso y el bus de vuelta, ya son 2800 pesos al día; ya pasamos del dólar diario. Y a lo anterior falta sumarle el desayuno (así lo tomemos en casa), el almuerzo, el “algo” de los paisas, y la comida, mas los antojos callejeros, gas, gasolina, servicios, mantenimiento de la bicicleta, burro o cualquier otro medio de transporte que tengamos e infinidad de cosas más en las que gastamos a diario. Cómo hacen para vivir con menos de 2000 pesos al día???? Si ni siquiera entiendo cómo vive toda una familia de 3, 4 o más personas con el mínimo, que son casi 18 mil pesos al día; cubriendo alimentación, vestido, arriendo, transporte, entre otras cosas.
“Es injusto que estemos en nuestra casa sin hacer nada por estas personas”.
Es la frase que más me pone a pensar. Creo que es cierto. Es injusto, pero muchos de nosotros no tenemos responsabilidad en dicha injusticia. Podríamos decir que “la vida es injusta” o que lo fue con ellos. Algunos tienen en sus manos hacer algunos cambios para comenzar a modificar esa realidad desde las leyes, el gobierno, los presupuestos estatales, y desde el manejo de diferentes entidades que influyen directamente en la distribución del capital y en el manejo de recursos para, por ejemplo, educación, la cual al ser un derecho debería estar garantizada para toda la población, independiente de su clase social. Y otros más sí tienen responsabilidad directa al desviar los recursos destinados para estas poblaciones o al engañarlos “vendiéndoles” lotes que no son de su propiedad y de los cuales, luego, son expulsados.
Sin embargo, si creemos que sí es injusto, o si, simplemente queremos hacer algo por cambiar la situación (“Quiero pasar de las palabras a los hechos”) esta fundación es una buena oportunidad para hacerlo. Es una fundación que está en 19 países de Latinoamérica, con patrocinio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con miles de voluntarios (más de 7500 en Colombia) que han pasado por sus filas, y una gran oportunidad para la ayuda, para disminuir la injusticia, para la habilitación social; y sobretodo para dar de todo eso que tenemos como dinero, tiempo, conocimientos, capacidades, trabajo, etc.
No es sólo ir y construirles una casa, sino es que ellos la construyan con uno; y además es enseñarles sobre salud, sobre sus derechos, sobre procedimientos legales, sobre prevención sexual, y muchos otros temas de interés y utilidad para esa población que no ha tenido el mismo acceso a la educación y al conocimiento como nosotros. Además es capacitarlos en diferentes oficios que podrían hacer para “ganarse la vida”. También es ayudarles a generar ideas y proyectos para los cuales se les hacen pequeños préstamos (no regalos), que deben pagar en un lapso de tiempo determinado.
En conclusión, es darles unas herramientas para la vida, para que labren su futuro.
Es injusto? Debemos hacer algo? Podemos hacer algo? Qué puede hacer cada uno de nosotros?
A qué vinimos al mundo? Cuál es nuestra misión? Vinimos a vivir sin más ni más, sin mayor propósito? Será el propósito ayudar a tener un mundo mejor? Venimos a vivir como autómatas y que nuestro hijos repitan la historia?
Si se están preguntando qué tienen que ver estas preguntas con el tema del blog, debo decirles que no tengo ni idea; simplemente surgieron en mis dedos escritores mientras escribía el final del blog. En fin. Espero que pensemos al respecto.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Vivir o no vivir…

Hemos escuchado a lo largo de nuestra vida, que tal o cual persona se suicidó. En ocasiones son personas cercanas, medianamente cercanas, o desconocidos, seguramente de la farándula. Independiente del vínculo que exista, son eventos que siempre nos tocan de alguna manera, unas veces más profundamente que otras; a algunos más que a otros; dependiendo de nuestra forma de ser, de nuestra sensibilidad – supongo -, y de la cercanía con esa persona.
Mucho se ha dicho al respecto. Siempre se elucubra sobre el o los motivos que lo (a) llevaron a hacerlo, que una vida llena de dificultades, que el marido la dejó con no sé cuántos hijos, que los problemas económicos, que estaba sola en la vida, que se quebró, e infinidad de posibles motivos más; lo cierto es que no tenemos certeza sobre qué lleva a ciertas personas a terminar con sus vidas.
Los científicos han dicho que se trata de desordenes a nivel neurológico, – y seguramente tienen razón – en los que no hay una adecuada producción de ciertos neurotransmisores que son los encargados de lo que llamamos el instinto de supervivencia, son los encargados de nuestro estado emocional, y por lo tanto de mantenernos felices o, al menos, en un estado “neutro” en el que si no estamos absolutamente felices, tampoco estamos deprimidos, y también se encargan de hacer que evitemos las situaciones riesgosas, tanto externas como autoinfligidas.
Si existen fallas metabólicas que llevan a que nuestro cerebro tenga unos niveles inferiores a lo normal de dichas sustancias, los aspectos mencionados se verán afectados, y es ahí donde tenemos a las personas que sufren depresiones, a veces, incluso sin motivo aparente, son las personas que hablan de terminar sus vidas. También han dicho los expertos que siempre debemos poner atención ante las expresiones suicidas, que no se debe ignorar sus comentarios, que se debe alertar a la familia, hacerle un seguimiento y, finalmente, remitir al especialista.
Sin embargo, si tenemos en cuenta la historia de quienes llegan a cometer el acto suicida, y vemos que a pesar de los intentos de ayuda por parte de la familia, amigos y especialistas, lo llevan a cabo, podemos pensar que ante fallas fisiológicas, la ayuda psicológica, y por tanto externa, no tiene mayor efecto sobre la decisión de quitarse la vida.
Algunos suicidas dan todas las señales del mundo, otros algunas pocas, y otros no dan señal alguna. Dicen, también los expertos, que la decisión de quitarse la vida no se toma en el momento en que se lleva a cabo, sino que ya se ha tomado tiempo atrás y, simplemente, se espera el momento para hacerlo, tal vez ante algún detonante o en un momento de muy bajo nivel de serotonina, noradrenalina y dopamina, neurotransmisores encargados de mantener nuestro estado emocional en modo “feliz”.
Siendo esto así. Creo que no debemos matarnos la cabeza pensando qué pudo haberlo llevado a suicidarse. La respuesta sería muy sencilla; bajos niveles de los neurotransmisores mencionados anteriormente. Tampoco debemos culparnos por no haberlo notado antes, si es probable que no pudiéramos hacer nada. Y tampoco es lógico pensar que si hubiéramos hecho tal o cual cosa esta tragedia no habría ocurrido; seguramente sí habría ocurrido en algún momento.
Lo que pasa es que esto es una enfermedad que afecta el cerebro, y afecta funciones específicas de dicho órgano, y esas funciones se reflejan en el estado de ánimo, en algo que relacionamos con lo sicológico y no con lo físico. Pero es una enfermedad igual a cualquier otra, como el cáncer, la insuficiencia renal o hepática, los infartos, etc. Y nunca he oído a nadie culparse o mortificarse pensando si podría haber evitado su muerte si hubiera hecho algo. Las entendemos como enfermedades que se producen naturalmente o, bien, por nuestro estilo de vida; y sabemos que en algún momento esa persona morirá, así no queramos que suceda.
Suele oírse, tras un caso de suicidio la típica frase: “lo tenía todo para ser feliz”; pero y quién dijo que tener cosas hace a la gente feliz? Quién dijo que ser bonita, tener buen cuerpo, plata, estudios, viajes, familia, amigos, etc. hace a la gente feliz? Seguramente son aspectos que aportan a sentirse bien, pero que no necesariamente se asocian a una felicidad. Muchos conocemos gente que no tiene nada de eso, viven en la calle, rebuscan la comida entre la basura o pidiendo a los transeúntes y propietarios de restaurantes, visten la misma ropa por mucho tiempo y son felices; también encontramos niños en las fundaciones, a las cuales sus mismos familiares los han llevado por diferentes motivos y, al ser visitados cuentan sus vidas, cuentan como fueron abandonados, y cuentan con la alegría que hace brillar sus ojos como son de felices viviendo sin familia, con unos pocos amigos, lejos de su casa, con la poca comida y vestido que reciben de la donaciones. También conocemos gente que teniendo gran cantidad de cosas materiales y dinero, deciden regalarlo todo y dedicarse a la ayuda humanitaria, y claramente son más felices que los que montan una fachada de felicidad hecha de rumbas, trago, droga, amigos de parranda, lujos, etc. De manera que no hay relación alguna entre el “tenerlo todo” y realizar un acto, aparentemente opuesto al estilo de vida; y más cuando es un “tenerlo todo” salido de una sociedad capitalista y materialista.
Otra típica frase es “y no pensó en los que se quedan acá con el dolor de su muerte… cómo fue capaz”; pero es que eso tampoco se piensa ni se medita cuando el cerebro no funciona correctamente, ese tipo de pensamientos no existen. Cómo podrían existir si lo primero que se perdió fue el instinto de supervivencia, ese autocuidado que todos tenemos y por el que procuramos no golpearnos el dedo meñique del pie contra la pata de la cama (aunque pasa), por el que evitamos cualquier dolor físico innecesario y, muchas veces, evitamos hacer cosas que pudieran lesionarnos, como pasar por una determinada calle a una determinada hora.
Y una tercera frase, y que la tomo de uno de los reportajes escritos a causa del suicidio de Lina Marulanda (quien en últimas inspira este blog) es “Muchos no entienden cómo alguien que transmitía tanto amor por la vida pudo tomar esa decisión”. Volvemos a lo mismo; no hay relación entre transmitir amor y suicidarse. Yo también conocí a una niña de 17 años (según nuestras leyes somos niños hasta los 18 años) quien también expresaba amor, era bonita, buena estudiante, querida, con buenos amigos, con muchos logros ya alcanzados y otros a la vuelta de la esquina, perteneciente a una familia adinerada, con una gran inteligencia, excelente estudiante; y nada de lo anterior tuvo la más mínima influencia para que un día tomara la decisión, y la aplazara, para un mes más tarde, llevarla a cabo.
Yo estaba en deuda de escribir este blog. Ya había comenzado a escribirlo, aproximadamente 8 meses atrás, y quedó en veremos, supongo que entre las otras ocupaciones y que la musa de la inspiración no me acompañaba por esa época, se aplazó su desarrollo hasta hoy. Estaba en deuda con Sonita, quien espero que ahora pueda leerlo y entienda mejor lo que intenté explicarle cuando Lina Marulanda se suicidó, ante su desconcierto y la duda que le surge a muchos; “por qué?”.
Me imagino que siempre hay que dar la posibilidad de que esas personas reciban ayuda y puedan superar la dificultad por la que atraviesan y, tal vez, podamos evitar un suicidio; pero también debemos tener presente lo que explico acá. No es fácil aceptarlo así, pero es la realidad y, seguramente, lo seguirá siendo mientras la ciencia encuentra la forma de hacer que se produzcan los neurotransmisores faltantes o que se puedan reemplazar artificialmente, al estilo de la insulina.
Y como siempre, nuestra única y mejor opción es disfrutar de la gente en vida…
domingo, 19 de diciembre de 2010
OLA (INVERNAL) DE AYUDA HUMANITARIA

Manos desconocidas abren cajas de mercados previamente armados por almacenes Éxito, Carrefour y Alkosto, clasifican su contenido; en una canasta el azúcar, en otra la sal, en otra el arroz y así con los veinti-pico productos que contiene cada caja.
Al otro lado de la “barra” de clasificación, otras manos desconocidas de voluntarios de
Frente a una barra con rodillos sobre los cuales las cajas se deslizan fácilmente, se alinean los voluntarios que van empacando la misma cantidad de azúcar, sal, arroz, panela, aceite, enlatados, etc. en cada una de las cajas que se apilan sobre estivas, que luego son levantadas por montacargas y llevadas a los camiones de
Cuatro pequeñas manos también colaboran en la labor en las instalaciones de
Y sí son inmensas las torres de comida. Cuando íbamos terminando con la primera estiva de cajas, que debía tener alrededor de 60 cajas o más, escuchamos un sonido que se repetiría muchas veces durante la tarde, rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, pi pi pi pi pi pi pi; el inconfundible sonido del montacargas que trabajaba a la par de los voluntarios bajando toda la ayuda que llegaba en los camiones y camionetas de
Pronto nos vimos atrapados por barricadas de cajas de alimento que nos rodeaban, dejando poco espacio para movernos en nuestra labor de clasificación. Otras manos más se sumaron a la labor, unos iban y venían; cambiábamos de labor a menudo, según lo que fuera más urgente; clasifique, organice, empaque, cargue, etc.
Un vaso con agua sirvió para refrescar el calor que sentíamos, y el segundo vaso con agua, unas horas más tarde estuvo acompañado de una de las frases célebres de la jornada, mientras descargábamos uno de los camiones; “así para qué gimnasio”. Inmediatamente la pregunta fue: Queda más por traer? La respuesta: Sí. Y la siguiente pregunta: Cuánto? Un viaje más? Y la respuesta: No, alcanza a haber como unos 4 viajes más.
4 VIAJES MÁS!!!! No vamos a acabar nunca. Y no acabamos ese día. Pero aún queda hasta el 31 de Diciembre para terminar de empacar, enviar y repartir las donaciones de miles o, seguramente, millones de Colombianos que decidieron utilizar una parte de la plata que tienen o que recibieron en esta época de fin de año para comprar uno o más mercados para tanta gente que no tiene ni la décima parte de lo que tenemos quienes podemos ir a regalar horas o días de ayuda voluntaria a cambio de dos vasos con agua, y de los que, mínimo, tenemos un computador para escribir y leer esto.
Si todos fuéramos así, y donáramos lo que sea; tiempo, ayuda, dinero, comida, ropa, cobijas, etc. seguro que todo sería mejor para todos.
Pero, cuántos siguen amasando sus fortunas y sólo le donan un carro cada vez más lujosos a su hijo? Cuántos compran mercados de millones de pesos para comer cosas que la mayoría nunca podrá siquiera probar? Cuántos pasan los domingos debajo de las cobijas tomando chocolate o cerveza para el guayabo mientras las donaciones comienzan a dañarse por falta de manos que agilicen su salida y entrega a quienes la necesitan? Cuántos siguen moviéndose por las congestionadas calles en carros último modelo de más de 100 millones de pesos, mientras miles de Colombianos caminan entre millones de litros de agua que se llevaron lo poco que tenían?
Gracias a Dios también existen muchas personas que, ponen su granito de arena, y compran, al menos un mercado, una cobija, un regalo; y algunos deciden ir ellos mismos a llevarlo y, de paso, a ver cómo es que se organiza todo.
No sabemos si nuestro modo de vida (el de todos) es el culpable del cambio climático y de que en un Diciembre, que suele ser soleado, aún llueva; pero lo que sí creo, es que si hemos sido bendecidos con una casa (independiente de cómo sea, y el estrato en el que se ubique), con alimento en nuestra mesa, con ropa en nuestro closet, con trabajo por el cual recibimos dinero; tal vez con un carro, una moto y probablemente, con otros lujos más, tenemos la responsabilidad moral con el mundo, con Dios, con nosotros de colaborar de la manera que mejor nos parezca y que nuestras posibilidades nos permitan con quienes no han tenido nuestra fortuna.
La mayoría decimos ser católicos, algunos pertenecen a otras religiones; pero sin importar lo anterior, todas las religiones promueven la caridad, la ayuda, la solidaridad. Rezar es importante, pedir por quienes pasan necesidades es importante, que la intención de las novenas que rezamos en esta época sea el bienestar de esas personas que sufren por el invierno está bien; pero no donamos, si no vamos y ayudamos, no sirve de mucho. Esas oraciones no han parado las lluvias, ni han hecho que el nivel del agua baje, ni que esas personas recuperen sus casas, animales, cosas, cultivos, familiares, etc. Esas oraciones han hecho que la gente les dé algo de lo que tienen en dinero, en donaciones, en ayuda.
Esas oraciones cómo han actuado en ti? Qué haces con tú dinero después de cubrir los gastos básicos tuyos y de tu familia más algunos gusticos personales? Qué haces con la ropa y cobijas arrumadas en el closet y que no se usan desde hace mucho? Qué haces con la comida después de quedar lleno o de que no te gusta? Botarla a la basura porque “eso no se lo comen ni los cerdos”? Qué haces los domingos? Y en vacaciones?
Cómo agradeces a Dios que no seas tú ni tu familia los que están con el agua hasta el cuello?
domingo, 22 de agosto de 2010
ORACIÓN DEL MAESTRO

Dame divino maestro, un amor sincero por mis alumnos
y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.
Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado,
Con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.
Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención,
Que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos
A los que enseño.
Que esté presto a comprender, lento a condenar,
Ávido de animar y de perdonar.
Mientras enseño ideas y entreno en habilidades, que mi vida
y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.
Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida
y la pasión por aprender.
Dame la fuerza para admitir mis limitaciones,
El coraje para empezar cada día con esperanza,
Y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.
Acepto a cada alumno venido de tus manos.
Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo,
Aunque ellos mismos no se vean así.
Sé que tengo la oportunidad de dar a mucho jóvenes luz y esperanza,
Un sentido de misión y entrega.
Sé que tú confías en mi y que estás conmigo.
Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día.
Te pido que me bendigas a mi y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.
Que aprendamos de la sabiduría del pasado.
Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros.
Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo,
y de las vidas de aquellos que te conocen bien.
Este es el verdadero aprendizaje: conocer cómo debemos vivir nuestra vida.
Conocer cómo somos nosotros mismos,
Y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.
(Joe Mannath)